Los tres mosqueteros – Alexandre Dumas

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Los tres mosqueteros - Alexandre DumasQué duda cabe de que entre las grandes obras de la literatura, entre ésas que cualquiera podría citar sin pestañear, está Los tres mosqueteros; puede, eso sí, que esto se deba en parte a méritos que van más allá de lo literario, ya que las innumerables adaptaciones al cine, al teatro o a la televisión han logrado que la repercusión de esta novela vaya mucho más allá de lo meramente conocido.

Alexandre Dumas nos narra en esa pintoresca historia la primera aventura de un joven gascón, D’Artagnan, y de tres compañeros de armas que se convertirán en fieles amigos: Athos, Porthos y Aramis. Recién llegado a París desde su hacienda natal, D’Artagnan ansía entrar a servir en el cuerpo de mosqueteros del rey; para ello, su padre le encomienda a m. de Tréville, el capitán de ese cuerpo del ejército. Sin embargo, ya en su viaje hacia la capital el joven protagonista tendrá un encuentro con un misterioso hombre embozado y una bella dama que marcarán de manera decisiva el porvenir del muchacho. Ahí da comienzo una sucesión de aventuras que mantienen en vilo al lector de principio a fin, sin dar apenas un minuto de tregua a lo largo de los cientos de páginas de esta historia.

Los tres mosqueteros es un folletín del principio al final, con lo mejor y lo peor que ello conlleva: por un lado, tenemos acción a raudales, peripecias imposibles y tramas llenas de valor, orgullo y honor; por otro, tenemos un argumento que se basa en las casualidades, las anécdotas y cuya estructura narrativa está pensada para la lectura interrumpida, por lo que el ritmo y la unidad son bastante mejorables. La novela es un cúmulo de situaciones imposibles, de encuentros insospechados, de parentescos olvidados y de enemigos impensables; un rosario de persecuciones, combates, duelos, secuestros y lances amorosos; un compendio, en suma, de momentos difíciles de aceptar como verosímiles y de escenas que se tambalean en la fina cuerda de la credibilidad (e incluso rozan el sentimentalismo más ramplón).

¿Por qué, pues, merece la pena leer Los tres mosqueteros? En primer lugar, por la frescura de la que hace gala: precisamente su carácter de folletín hace del texto una historia inocente, basada en los grandes valores del género humano y preocupada por divertir al lector, sin más. En segundo, por la humanidad de unos personajes que, siendo como son auténticos arquetipos (D’Artagnan el joven osado; Athos el hombre maduro y reflexivo; Porthos el bromista y bravucón…), no dejan de mostrarnos una y otra vez rasgos que los convierten en personajes creíbles y cercanos. Valga como ejemplo la escena en la que D’Artagnan viaja a Londres para advertir al duque de Buckingham de una posible trampa: anonadado, descubre que al noble sólo le importa su relación con la reina de Francia muy por encima de las preocupaciones de su pueblo; el joven advierte entonces que, en ocasiones, la suerte de los hombres está en manos de gentes que desdeñan y olvidan cualquier necesidad.

Merece la pena adentrarse en Los tres mosqueteros porque Dumas era un gran escritor y un conocedor del alma humana, por lo que las aventuras de los cuatro amigos, aunque inverosímiles algunas veces, son un divertimento exultante, pero también un recorrido por distintas facetas del comportamiento: desde los celos a la amistad, pasando por el honor, la cobardía o la prudencia. Si a todo ello le sumamos la grandeza de unos personajes que se graban a fuego en nuestra memoria literaria, sólo podemos convenir en que novelas como ésta deben pasar por nuestras manos sí o sí. Si no han tenido el placer de embarcarse en esta gran aventura, nunca es tarde para empezar.

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9 Comentarios

  1. Decididamente, un clásico con todas las letras… y muchos de los géneros: comedia, tragedia, acción, historia (sin excederse), picaresca…
    Pero también con un Athos que, a decir verdad, constituye un personaje mucho más interesante que nuestro querido D’Artagnan. Ignoro si fue idea de Dumas o de su «negro» Maguet, pero es una sorpresa de lo más agradable, como tantas otras que contienen los clásicos de la literatura universal.
    Saludos, y gracias por ser una de las mejores páginas sobre literatura que jamás haya conocido.

  2. Hay libros que no deberían desempolvarse jamás, deberían permanecer siempre formando parte de los recuerdos, si nos aventuramos a leerlos de nuevo se corre el riesgo de sufrir una enorme decepción. Eso, más o menos, es lo que me ha ocurrido con “Los tres mosqueteros”.
    Escritores como Alejandro Dumas, Walter Scott, Richmal Crompton, Mark Twain o Julio Verne, fueron compañeros frecuentes de infancia en mi aproximación al mundo de los libros, con ellos me divertí, y con ellos adquirí el bendito vicio de la lectura, – bueno, con ellos y con los tebeos que devoraba a escondidas de mi padre -. Todos, tanto unos como otros, me hicieron pasar momentos muy agradables. Leerlos años después y comprobar su apabullante simplicidad, cuando no su dudosa calidad literaria, resulta chocante: “Los tres mosqueteros” será mi última experiencia en la vuelta al pasado.
    Y es que Dumas, o la “Fábrica de novelas, Casa Alejandro Dumas y compañía”, – calificativo malévolo con el que se referían al escritor francés en su época -, crea, no lo podemos negar, una novela de aventuras plena de acción, colorido y viveza, pero la edifica desde unos cimientos harto débiles. Los comentarios a pie de página, aportados por la edición de Edhasa, – luego haré un comentario a su respecto -, ponen al descubierto multitud de anacronismos e inexactitudes en la trama. Personalmente, no les doy excesiva importancia, al fin y al cabo “Los tres mosqueteros” es más una novela de ficción que una novela histórica, por ello no pasa de la mera anécdota si madame d’Aiguillon y madame Combalet son en realidad la misma persona, o si en el siglo XVII las calles de París carecían de numeración. Como digo, no es un hecho transcendente para mí.
    Lo que si tiene relevancia es el estilo y el ideario ético empleados para describir las andanzas de los mosqueteros. La prosa de Dumas, quizás por las prisas de publicación, propias de todos los folletines, o por una autoría diversa, – se le ha acusado siempre del empleo de “negros” en sus creaciones -, resulta superficial, excesiva y, si me apuran, hasta algo zarrapastrosa. Todo debe sacrificarse, y así se hace, en aras de los gustos del público: acción, aventura y poco más.
    El catálogo de valores, por mucho que se recurra al bla, bla, bla, del “uno para todos y todos para uno”, es bastante deleznable. Para muestra dos botones: “La mujer ha sido creada para nuestra perdición, y de ella vienen todas nuestras desgracias”, Aramis dixit, o “D’Artagnan meditó y resolvió pegar a Planchet una paliza, lo cual hizo tan concienzudamente como hacía él todas las cosas; después de haberle zurrado bien le prohibió dejar su servicio sin su venia…”, ¡olé por el marco de relaciones laborales amo – criado!
    En mi opinión, una novela capaz de hacer las delicias en la juventud, – a mí, me ocurrió -, pero que no resiste el análisis de cualquier lector medianamente formado. Y lo digo, aún y cuando dentro del género folletinesco hay libros que forman parte de mi galería de favoritos, a “Los tres mosqueteros” lo retiro de ella. Ya tiene bastante con ocupar lugar preferente dentro de la imaginería popular.
    Un último comentario sobre la edición de Edhasa, empleada para la lectura. Ni al que asó la manteca se le ocurre integrar en un mismo volumen “Los tres mosqueteros” y, su continuación, “Veinte años después”. El resultado es un mamotreto de más de mil trescientas páginas y dos kilos de peso que es literalmente inmanejable, una auténtica tortura entre las manos. Claro que bien pensado matas dos pájaros de un tiro: ejercitas cuerpo y mente al mismo tiempo. Aunque sea a costa de acabar con los brazos destrozados.
    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

  3. Lamento llegar tarde. Actualment estoy leyendo la novela y me parece fantástica (literal y figurativamente). Realmente no creo que toda la trama sea de peripecias imposibles aunque si concuerdo en que la linea entre realidad y fantasía es muy delgada, ¿su trama se basa en la casualidad? la vida en general es así (en mi opinión) y tienen mucha razon cuando dicen que, si bien sus personajes son arquetipos ahora típicos, no por ello carecen de profundidad (como leí en una página) una de las mejores cosas es esa, que Dumas logra darle su propio toque personal a cada arquetipo que logra enganchar al lector y si la trama llega a ser demasiado fantástica siempre puede tomarse como metáfora porque el verdadero tema (el honor, el valor) si es bastante realista.

  4. […] Los tres mosqueteros – Alexandre Dumas: La vida es una sola, y nuestros años, por más longevos que lleguemos a ser, están contados. De los millones de libros disponibles, si leemos uno por semana, no llegaremos a leer más de cuatro o cinco mil. Por eso, siempre nos quedan afuera clásicos de gran belleza. Yo no sé si llegaré a leer o no algún día este clásico de Dumas, pero me consta que es un libro que se recomienda mucho. Por eso, comparto la reseña del blog Solo de libros. […]

  5. Gran, gran, gran, GRANDÍSIMA novela. Atrapa como un cepo para osos, y se recuerda durante mucho tiempo. La prueba de que Dumas era un maestro de la aventura y la narración.

  6. Tengo la novela pendiente de leer en la estantería desde hace unos días, a pesar de la fama que tiene nunca me había parado a leerla, pero no voy a dejarla mucho más en el olvido
    saludos!

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