Maestros Antiguos – Thomas Bernhard

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Maestros Antiguos - Thomas BernhardEn Maestros Antiguos es posible distinguir, una vez más, los rasgos característicos de las obras del incomparable Thomas Bernhard: un protagonista cuya excentricidad bordea la demencia y un personaje secundario que actúa como observador del primero y a través de cuya mirada el narrador nos presenta las reflexiones y la vida del protagonista. Este protagonista, alejado de la sociedad por propia voluntad, trata de buscar en el trabajo intelectual, con éxito desigual, algo del sosiego que cavilar sobre sus contemporáneos le arrebata.

Pero Maestros Antiguos, de alguna manera, desdice toda la obra anterior de Bernhard, nos arrebata la certeza, tan cuidadosamente cosechada durante décadas, de que la Cultura (con mayúscula inicial) es el único refugio para las almas sensibles a las que la estulticia imperante agota y hiere. Maestros Antiguos viene a señalar que todo el acervo cultural que la humanidad ha acumulado a lo largo de los siglos no es sino, de nuevo, un engaño, una manera de adormecer las conciencias, un lastre superfluo que los hombres arrastran con vano orgullo.

Reger, el protagonista de esta novela, acude desde hace décadas casi cada día al museo, donde contempla sin cesar un mismo cuadro. Esta contemplación le ha llevado a descubrir dos verdades: que no hay ninguna obra, ni pictórica, ni musical, ni literaria, que sea perfecta. Ni aun aquellas que los expertos consideran las grandes obras del genio humano se salvan. Y aun peor: que estas obras han sido desde siempre promovidas por las clases dirigentes (nobleza y clero, fundamentalmente), de manera que representan un estado de cosas y una visión del mundo que no puede coincidir con la de la mayoría de las personas que acuden a los museos, a los conciertos o a las bibliotecas para acercarse a ellas.

Se puede decir que Maestros Antiguos profundiza en la idea que el autor ya apuntaba en Tala, su novela anterior. A saber: que la naturaleza, entendida no solo en un sentido físico, sino también como mera falta de artificio, es el único y verdadero refugio del hombre. La cultura, en cuanto refinamiento construido por el hombre, es no solo prescindible sino también, a la larga, perjudicial.

Pero en Maestros Antiguos, Thomas Bernhard va todavía más allá al reconocer que son las relaciones humanas lo único que dota de sentido a la existencia. No por supuesto las relaciones sociales entendidas en un sentido amplio, sino la relación con unas pocas personas escogidas (casi siempre una sola) que logra encerrar el universo entero; porque es a través de esa relación como contemplamos el mundo.

Reger, el protagonista, comprende, al perder a su mujer, que ha perdido la columna de su existencia, una pérdida que toda la belleza de todas las grandes obras de todos los grandes maestros no alcanzará jamás a compensar.

Maestros Antiguos nos recuerda que, a pesar de todo, estamos profundamente solos. Construimos espejismos de compañía, pero tan frágiles que no alcanzan a durar la vida entera. El arte, la cultura, son uno de esos espejismos. Y aunque parezca extraño, no precisamente los más hermosos.

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3 Comentarios

  1. Muchísimas gracias por su respuestas. Una excusa más para pasarme el fin de semana por la casa del libro. Enhorabuena por su blog, el mejor que sigo.

    Un saludo y gracias

  2. Buena reseña, Me gustó mucho la novela, y vistas las reseñas del autor que habéis hecho, ¿cuál considerarías su mejor novela?

    Gracias!

    • Hola Chimo:

      Una pregunta de difícil respuesta. Creo que los «Relatos autobiográficos» (volumen que recopila «El origen», «El sótano», «El aliento»,»El frío» y «Un niño») en los que Berhard recoge sus vivencias de niñez y juventud son piezas muy interesantes, que además ayudan a comprender mejor su obra. Ese es un volumen que algún día releeré con gusto. No obstante aún me quedan bastantes novelas de Bernhard por leer, así que ¿quién sabe que maravillas aguardan?

      Un saludo.

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