Novelas cortas – Iván S. Turguénev

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Novela cortas - Iván S. TurguénevAquellos que suelan visitar esta página ya sabrán (lo hemos afirmado en innúmeras ocasiones) de nuestra devoción por los escritores rusos. Y estas Novelas cortas de Turguénev, desde luego, no van a hacer variar esa concepción en lo más mínimo.

En el libro se reúnen nueve narraciones que se engloban dentro de la acepción de novela corta, aunque están muy cerca del género del relato por su tratamiento de temas y personajes; las tramas se desarrollan de manera sucinta, centrando la atención en el comportamiento de los protagonistas de las diferentes historias. Y es que todos los textos tienen en común el presentar a unos personajes fuertes, atormentados y excepcionalmente vivos; unos protagonistas que se definen por sus actitudes y por sus acciones, incluso por aquéllas que no llegaron a realizar y que, en casi todos los relatos, marcan de forma indeleble sus vidas.

El motivo recurrente de estas novelas es, pues, el arrepentimiento. Pero no un arrepentimiento expiatorio, religioso, sino una asunción de la imposibilidad de cambiar las cosas, de hacer que el curso de la vida fluya por otros derroteros diferentes. Se trata de un instante de comprensión, una epifanía que los protagonistas sufren años después del momento que se narra y que les hace enfrentarse a su condición de simples marionetas dentro de un universo indómito y cruel.

Esa epifanía, además, suele estar motivada por la pérdida de un amor. Algo banal en estos tiempos que corren, lo sé, pero que cobra toda su importancia en manos de un Turguénev especialmente inspirado, que describe con minuciosidad las relaciones imposibles de unos seres tan pasionales como extraviados. Jóvenes que observan la marcha de su amor incapaces de actuar, proposiciones de matrimonio nunca realizadas o amistades truncadas por la distancia se transforman en ejemplos de desesperanza y temor. Vistas desde la distancia de la edad, todas ellas resultan dramáticas, pero siempre inevitables. Como uno de los personajes afirma: «Nuestra vida ha pasado, y la hemos vivido en balde, de una forma estúpida y mediocre. ¡Eso sí que es amargo!»

La vida malgastada y las oportunidades perdidas son consideradas como una consecuencia insoslayable del mero hecho de existir. Los protagonistas de estos relatos sufren al rememorar los sucesos que constituyen el eje de sus historias, pero son conscientes de su inevitabilidad; la tristeza está presente, aunque acompañada también de una serenidad que roza el estoicismo. Como enuncia otro personaje, «la vida no es una broma ni una diversión; ni siquiera un placer… la vida es una tarea difícil.» A esa tarea se dedican todos los protagonistas con un entusiasmo insólito si tenemos en cuenta el carácter patético de estas historias. Y lo que Turguénev nos muestra de manera directa y desgarradora es la pasión existencial de unos seres abocados al fracaso: hombres y mujeres a merced de un hado incomprensible, pero con unas ansias vitales poderosas e imperturbables. Historias que, narrando los reveses del destino, no hacen sino cantar a la vida.

«La felicidad no tiene mañana, como tampoco tiene ayer.» Esta frase puede resumir de forma muy gráfica la moraleja de estas novelas cortas: la importancia del momento cobra un mayor sentido proyectada hacia el futuro, en nuestro recuerdo, ya que es imposible aprehenderla en el instante en que se presenta ante nosotros. Esta desdicha, que paradójicamente también es fuente de felicidad (momentánea y breve, eso sí), es la lección que asumen los narradores de las diferentes historias, desde el moribundo de «Diario de un hombre superfluo» (título que serviría para el conjunto del libro) hasta el desgraciado pretendiente de «Asia»; hombres todos ellos que han de renunciar a lo más querido antes unas circunstancias que no comprenden y que les resultan abrumadoras.

Leer estas Novelas cortas es sumergirse en un mundo de melancolía, tristeza e incluso de desesperación, pero rebosante de vida en todos los sentidos. No sólo porque los sentimientos de los personajes sean desgarradores como pocos, sino porque Turguénev hace gala de un minucioso amor por la descripción tanto de personas como de escenarios, haciendo de la lectura un placer sensorial inusitado. Lo único que se le puede achacar al libro es su uniformidad, la semejanza entre todas las historias escogidas, que en ocasiones llega a ser confusa. Por lo demás, una obra magnífica en todos los sentidos.

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4 Comentarios

  1. Turgueniev es mi ruso favorito. Quizá porque en realidad es más francés que ruso o por lo menos un ruso muy «francesizado» («afrancesado tiene unas connotaciones históricas que no vienen al caso). Aunque de él sólo me he leído «Padres e hijos», «Humo» ,»El primer amor» y «Cuentos extraños».Ah, y el libro de Juan Eduardo Zúñiga, «Las inciertas pasiones de Iván Turguéniév». Zúñiga dice que gran parte de los argumentos de las obras del ruso no son sino la crónica de un fracaso vital (el suyo propio)»cuyas consecuencias se arrastran largos años como una grave culpa».

  2. Me ha encantado el análisis que ha realizado de este libro. Tanto, que espero tenerlo en mis manos a lo largo de esta semana.

    Un saludo, y gracias por reseñas como esta.

  3. Siempre he sentido gran devoción por este autor pese a que apenas he leído nada suyo. Este libro parece una buena forma de ponerme al día con su obra.

    Un saludo y enhorabuena por esta estupenda bitácora.

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