Ropa tendida – Eva Puyó

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Ropa tendida - Eva Puyó“Ropa tendida” es un título que, acabada la lectura del libro, resulta idóneo para definir en líneas generales el contenido: algo cotidiano y sencillo, algo mundano y corriente, algo que todos vemos y que todos debemos experimentar. Eva Puyó ha escrito una novela que consigue hacerle a uno partícipe de su historia sin alharacas, sin estridencias ni adjetivos superfluos, precisamente porque lo que sucede en el libro podría pasarme a mí, o haberme pasado ya, o haberle pasado a alguien muy cercano. Esa ropa tendida es la de todos, porque el padre de la protagonista puede ser como casi cualquier otro, o su madre, o su hermano…

El acierto por parte de la autora ha sido el crear una voz que, narrando en primera persona, parece alejarse de cualquier subjetivismo y convertirse en universal. La protagonista de la historia es una chica sin rasgos definidos, que busca su lugar en la vida como cualquier chica: a tientas, sin saber siquiera qué está buscando. A lo largo de la novela se van desgranando diferentes escenas, ambientadas en momentos temporales diferentes (desde su infancia en casa de su abuela hasta su emancipación en un piso de protección oficial), que nos van mostrando el camino que toma esa búsqueda y, sobre todo, la relación que la protagonista tiene con sus padres.

Creo que debe ser difícil hacer literatura con un tema tan espinoso y propenso al sentimentalismo como es las relaciones paterno-filiales; Puyó lo hace con una sencillez que abochorna, con una honradez mayúscula. Como decía antes, la familia de la protagonista es tan verosímil que es difícil no establecer comparaciones entre la ficción y nuestra realidad; los sentimientos contradictorios que despiertan en ella los comportamientos de su padre, o la abnegación de su madre, son tan cercanos que uno se sumerge en el libro de inmediato. La magia de lo cotidiano, de lo normal, se despliega en “Ropa tendida” con un estilo sobrio y contenido, que no cede a emociones extremas ni a reflexiones profundas de medio pelo. La narradora es una persona como otra cualquiera, que se plantea unas dudas coherentes con su forma de ser y de ver la vida, y que expresa sus pensamientos con inseguridad.

Quizá por este motivo es tan fácil empatizar con ella y sus circunstancias. Quizá es por ello por lo que “Ropa tendida” encierra más profundidad emocional en sus escasas cien páginas que muchas obras que presumen de tratar temas similares. La naturalidad que el libro transmite es inmediata y no tiene nada de premeditado, porque el dolor, la vergüenza, la frustración o la rabia, en muchas ocasiones, son acalladas y circulan bajo la superficie de una persona sin que tengan que ver la luz. En esta novela ocurre eso: las distintas escenas que componen el conjunto muestran situaciones que, bajo su aparente normalidad, esconden un sentimiento: la ira contra un padre derrochador, la vergüenza por sus mentiras, la admiración por una madre sacrificada, la incomprensión ante el comportamiento de un hermano… Todas las emociones están ahí, pero no por refrenadas dejan de ser importantes o válidas. Puyó muestra que la vida se compone de secretos y de vergüenzas, y también que se puede perseguir (e incluso alcanzar) la dignidad personal sin tratar de dejar de lado todas esas sensaciones.

El estilo sencillo, pero hermoso, que la autora ha creado (esa voz en primera persona de la que hablé más arriba) es lo que consigue que atravesemos las escenas de la vida de la protagonista con una mezcla de empatía total y frialdad objetiva. Ella somos todos, y a la vez sólo es ella; lo que le ocurre son hechos muy personales, pero también son muy nuestros. Buena parte de la grandeza de un libro estriba en eso, en convertir lo privado en universal; en “Ropa tendida” Eva Puyó lo ha logrado con una facilidad sorprendente. Y muy gratificante.

3 Comentarios

  1. Ahora me parece que veo las cosas desde un espejo retrovisor. Miramos atrás y les vemos marcharse, quedarse solos en su paraíso imperfecto, y nosotros tenemos que seguir adelante.
    “Ropa tendida” habla de un padre que ve la televisión y yo me acuerdo del mío sentado viendo el fútbol o cualquier programa ridículo de variedades. Y recuerdo haber sentido vergüenza ajena viéndole reírse a carcajadas con aquellos humoristas casposos.
    La madre tiende la ropa por los radiadores y yo me acuerdo de la estufa de butano que mi madre encendía para secarnos al salir del baño cuando todavía no habían encendido la calefacción central de la casa.
    “Espejo retrovisor” en http://aragonliterario.blogspot.com/

  2. Una narración de una sencillez que “abochorna”; una protagonista no definida que podría ser cualquiera en un ambiente que podría ser el de cualquiera; en una historia que podría ser la de cualquiera.
    Si la recomendación es leer un libro cualquiera, me parece que este no lo compro.
    Ya lo leí.

  3. “Convertir lo privado en universal..”
    A mí también me gusta este tipo de literatura. Estoy deseando leer esta novela.

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