Salmo y otros cuentos inéditos – Mijaíl Bulgákov

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2034

Mijaíl Bulgákov - Salmo y otros cuentos inéditosSiempre se suele decir (y en esta web así lo hemos afirmado en repetidas ocasiones) que las recopilaciones de cuentos son un tanto «inestables» en cuanto a calidad, ya que la conjunción de distintos relatos no asegura una continuidad. En este caso esa regla se rompe, ya que los cuentos reunidos en Salmo y otros cuentos inéditos sí que mantienen un estilo uniforme, ofreciendo la visión que de la Rusia de los primeros años del siglo XX tenía su autor, Mijaíl Bulgákov; una visión ácida, quizá imbuida de cierto pesimismo, pero también dotada de un extraordinario sentido del humor y de una sensibilidad especial para captar los menores detalles de una sociedad que se debatía entre la tradición y el cambio.

No confundamos, sin embargo, la unidad estilística y temática con la calidad; si bien el escritor ofrece grandes momentos en este librito, lo cierto es que la media de los relatos es correcta, pero pocos son notables. Quizá esto se deba a que la mayoría optan por un estilo basado en el diálogo y se centran en situaciones cotidianas; algo, sin duda, loable, pero que en ocasiones deja al lector más cerca del mero retrato que de la reflexión literaria a la que invita la narrativa. Como autor teatral que era, Bulgákov tiene un oído magnífico para las conversaciones, algo que se ejemplifica con profusión en «El agua de la vida» o, sobre todo, en «Un día de nuestra vida», un relato que sigue a un personaje durante algunas horas mientras deambula de un sitio a otro para terminar borracho y dando excusas a su mujer; en este texto se alcanza una nota de calidad que los otros no tienen, ya que el autor juega con las voces de los distintos personajes y ofrece un retrato escueto, pero veraz, de los distintos tipos de personas que se podían encontrar en unos tiempos de cambio y revolución.

En general, esa es lo tónica dominante en el libro: descripciones breves y perspicaces acerca de unos personajes que «van tirando» en una época convulsa, compleja y, por qué no, algo siniestra. Buena muestra de ello es «Salmo», el relato que aparece en el título y que abre el volumen: un hermoso cuento que se acerca a la vida de tres personas en un bloque de apartamentos; sus vidas son grises y algo míseras, pero también existe la esperanza, la bondad o el amor. Detrás de las penalidades fruto de un estado o una sociedad imperfectos también podemos encontrar virtudes y buenas intenciones; esta característica asoma en casi todos los relatos, aunque, como contrapunto, Bulgákov se encarga de mostrar también la otra cara de la moneda: la picardía, la falsedad o la envidia, bien sea en personajes de cierta posición o en nulidades. Así, tenemos «Los cuatro retratos», «El fuego del Jan» o «El holandés errante», excelente ejemplo de la picaresca aplicada a la vida cotidiana; o, cerrando el libro, «Una historia de diamantes», una historia sobre la corrupción a baja escala, fruto de la miseria y del afán de prosperar.

Lo cierto es que, aunque no excelentes (al menos, no tanto como otros autores rusos), los relatos de este libro son muy elocuentes en cuanto a mostrar la situación de una sociedad que vivió unos años convulsos y frenéticos; gracias al estilo dialógico y al dinamismo de Mijaíl Bulgákov podemos acercarnos de primera mano a una Rusia conocida superficialmente, pero quizá no tanto en sus detalles del día a día. Sin duda, una obra menor, pero con gran interés histórico.

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5 Comentarios

  1. No me puedo creer que este foro tan magnífico aún no haya publicado nada, ni una línea acerca de Maestro y Margarita… Increíble!

    • Estoy de acuerdo contigo, pero a medias. A mi la primera parte del libro me gustó muchísimo, fresco, original, con un tono de humor ácido y crítico, que no sé aún muy bien como no le costó la cabeza a su autor: no eran tiempos aquellos para parodiar los tics del poder soviético. La segunda parte, la que se inicia con Margarita, me pareció una auténtica locura y, en mi opinión, a Bulgakov se le fue la pluma, por no decir la chaveta: aquelarres de brujas, viajes en escobas,… Una continua sucesión de esquizofrénicos capítulos.
      Mi impresión en general sobre » El Maestro y Margarita» es un poco desigual y está en la línea de los comentarios de la reseña, tras la lectura de los cuentos. Si al Sr. Molina le parece una obra menor, esa misma impresión me llevé yo de Bulgakov como escritor. No me llegó a convencer del todo.
      Un cordial saludo

    • Pues lo cierto es que hace ya tiempo leí «El maestro y Margarita», novela de la que tengo un recuerdo difuso pero bueno. Hace tiempo que me planteo su relectura, entre otras cosas precisamente para que figure en este diario público de lecturas. La opinión de Miguel al respecto me acicatea más si cabe a su lectura. A la lista de pendientes que va.

      • Sra. Castro, puesto que va de lecturas pendientes, y en línea con mi comentario reciente sobre Jorge Amado, hazle un huequecito también, – si puedes -, a “Gabriela, clavo y canela”. No te arrepentirás, te lo aseguro. La historia de la mulata Gabriela y el árabe Nacib, junto a los avatares de Ilhéus, es una explosión de luz, color y vida que te absorbe por completo. Yo llegué a su lectura a través de una recomendación y pasé con ella uno de los mejores ratos que me ha deparado el mundo de los libros.
        Tanto “Mies roja”, como “Capitanes de la arena” y “Doña Flor y sus dos maridos”, son obras menores en comparación con “Gabriela, clavo y canela”. Si Bulgakov se merece “El maestro y Margarita”, Jorge Amado debería figurar con su mejor novela, que sin duda es la que te recomiendo.
        Perdón por el atrevimiento y hasta la próxima.
        Un fuerte abrazo

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