Suite francesa – Irène Némirovsky

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Suite francesa - Irène NémirovskyTanto había uno oído hablar de este libro que, cuando cayó en mis manos, estaba bastante interesado en leerlo cuanto antes para poder formarme una opinión. Y para ilustrar el resultado, nada mejor que el refranero popular: mucho ruido y pocas nueces.

Suite francesa es un libro incompleto, como casi todo el mundo sabrá a estas alturas. Su autora, Irène Némirovsky, de origen ruso y ascendencia judía, fue detenida por la gendarmería francesa en julio de 1942 y asesinada en Auschwitz a los pocos días. La idea de escribir una gran novela en cinco partes, un fresco de la situación en la Francia ocupada por los nazis, se vio truncada por ese crimen y lo único que la autora legó a la posteridad fueron las dos primeras piezas de su composición, “Tempestad en junio” y “Dolce”.

En la primera se narra la huida de París de varios personajes que volverán a aparecer a lo largo de las páginas, y que Némirovsky planeó utilizar en toda la obra de forma recurrente. En ese éxodo forzoso se mostrará, a veces de forma descarnada (y otras no tanto), la confusión de los vencidos, la hipocresía de los poderosos y la bajeza en la que muchos cayeron como fruto de aquella hecatombe militar. Quizá este punto sea lo más interesante del proyecto de la escritora, puesto que el ejército invasor apenas es mencionado en todo el libro; las injusticias, los desórdenes y los ultrajes provienen siempre de compatriotas. La guerra no se muestra cercana, excepto en un par de escenas. Los alemanes, aunque presentes en el pensamiento, no se materializan más que en forma de bombardeos esporádicos. Son los propios franceses, en su huida desesperada, los que se degradan como seres humanos, robándose entre sí los alimentos o la gasolina, abandonando a su suerte a los más desfavorecidos y comportándose como animales irracionales.

En “Dolce”, la historia de un pequeño salto temporal y nos sitúa unos meses después, con la mitad de Francia ya ocupada y las tropas alemanas asentadas en el país. En esta segunda parte la narración se centra en mostrar esa convivencia forzosa de vencedores y vencidos, que provoca situaciones de muy diferente cariz, desde violentos roces hasta enamoramientos apasionados (y condenados a la desgracia). De nuevo Némirovsky se muestra especialmente sañuda con sus compatriotas, mientras que los alemanes son presentados como personas correctas, hasta cierto punto amables y considerados con sus ‘anfitriones’.

Como se puede observar, la historia, aunque tratada con un tono inusual, no deja de ser manida. Lo cierto es que la novela tiene su mejor baza en el tema que toca, siempre comprometido y digno de mención, pero como pieza literaria no tiene absolutamente un rasgo que la haga merecedora de mención. Irène Némirovsky es una escritora correcta, con cierta mano para la creación de personajes, pero poco más. El libro emociona (a ratos) más por el bagaje informativo que uno lleva a cuestas que por la tensión que la autora imprime a su prosa. La segunda parte es más afortunada en cuanto a comportamientos y representación de caracteres, gracias al enfoque de la escritora, que huye de ciertos estereotipos y nos muestra unos personajes creíbles por su debilidad y flaqueza.

Pero, repito, la novela no despierta un interés real en tanto que obra literaria; si acaso, como muestrario de situaciones horribles y aberrantes. A lo largo de sus más de cuatrocientas páginas uno se llega a aburrir con ciertos pasajes, por lo que uno tiende a pensar que el proyecto que Némirovsky tenía en mente hubiera terminado por ser un novelón infumable, pese a quien pese.

En resumen: Suite francesa es un libro interesante como documento histórico de ese periodo tan oscuro de nuestra historia, pero adocenado como obra narrativa.

57 Comentarios

  1. Sr. Molina, estoy totalmente en DESacuerdo con lo que indica. La novela Suite Francesa está escrita con lucidez, sus frases cortas descriptivas son clarísimas, sus pequeños capítulos te trasladan perfectamente al escenario de los acontecimientos y su vaivén de personajes es sencillo de seguir e interesantísmo para el lector dando un ritmo a la novela que te introduce en la vida cotidiana y real en tiempos de guerra. Yo diría que es un lectura NECESARIA

    • Completamente de acuerdo con Alma. Los retazos geniales de esta novela visceral y potentisima, a mi entender, dejan entrever toda la miseria de esa epoca con una vision lucidisima, paradojicamente piadosa y despiadada a un tiempo. A Irene Nemirovski le dolia Francia, su pais de adopcion, del que hubiera podido huir, pero en el que se quedo, y que la deporto a Auswitch. En estos dias que preceden a las elecciones europeas, con el triunfo de la ultraderecha amenazando, no he podido dejar de acordarme de ella..
      Para mi la prosa es genial

  2. Bajo mi punto de vista es una gran novela, aunque efectivamente puede que otras de la autora tengan más fuerza y su resultado final sea más redondo. Recomendable en todo caso.

  3. Me impresiono la lectura de la “Suite francesa”. La leí hace años y todavía tengo fresco el recuerdo de los personajes de la familia de la alta burguesía, la huida de París, la estancia en provincias… Era como volver a ver a través de la lectura una película en blanco y negro sobre la guerra mundial en Francia. No me aburrió, como a Vargas Llosa, sino que me mantuvo en tensión desde el principio al final.

  4. Hace tiempo que la leí, no puedo dar muchos datos, pero recuerdo que se me quedaron buenas sensaciones, …., la recomendaría sin duda, …, aunque para gustos colores, ya se sabe….

  5. Una escritora despareja…. Contrariamente a todos los comentarios, la segunda parte no tiene ninguna tension. La primera parte es muy fuerte.
    Hace bien en criticar a los franceses. Eso ha pasado en Francia…Y muchos se vendieron al vencedor.
    Los alemanes? Cuando nadie se sublevaba, eran muy educados y corteses con los franceses.

    El contrario de lo que fueron con los rusos, a los cuales consideraban una”raza”(!) inferior.

  6. No puedo estar más de acuerdo con la critica del Sr . Molina. Me parece una novela incompleta, sin mucho fundamento, con una prosa un tanto lenta que no termina de coger ritmo. Prefiero la segunda parte a la primera. Es interesante el ambiente o la atmosfera que describe, cómo se viviía a pesar de todo, pero no va más allá. Debo decir que otros libros como Los perros y los lobos, o el Baile, aportan mucho más que esta larga novela escrita a pedazos.

  7. lo interesante de esta autora es su vida, esta obra está sobrevalorada por motivos coyunturales y editoriales ajenos al lector que asiste pasivo a lo que los mercaderes del libro le ofrecen como joya literaria a rescatar cada temporada. No tiene culpa la pobre autora de esos trapicheos de trileros del papel, pero no por ello es una gran autora.

  8. Vaya se ve genial el libro… Ademas que muy bien redactada la reseña del mismo lo cual lo hace mucho mas interesante…

    • Lamento mucho que no coincidamos ni en gustos ni en apreciaciones.Es evidente que en la viña del señor debe haber de todo, buena y mala hierba,y a mí, por lo que se ve, me ha tocado formar de la cizaña.No me importa, me reafirmo en todo lo dicho, a excepción de los comentarios que dirigí a María,-ya me disculpé por ellos-.

      En lo literario, la novela me parece banal,sensiblera y carente de calidad, inmerecedora de la cantidad de comentarios con que la hemos premiado. Por ello,para no incrementar más el número de ellos, me abstendré de cualquier intervención al respecto.Le dejo en consecuencia, a su disposición, la última palabra.

      En lo humano, el trágico e inmerecido final de la autora me toca algo en lo personal, aunque no lo parezca. En nuestro país, como sabrá, tuvimos un conflicto de idénticas características pocos años antes, – basta cambiar la palabra judío por no faccioso para entendernos-, y yo formo parte del grupo de personas que aún tiene restos de familiares desaparecidos, enterrados en cunetas o dios sabe dónde. Y los tengo por actitudes muy parecidas a las de la autora, por indecisión y candidez. Hubo mucha gente que, siendo inocente, no puso pies en polvorosa, si se me permite la expresión, en la confianza de que nada le harían al que nada había hecho. Tremendo error que costó muchas vidas. Los pensamientos totalitarios no responden a planteamientos tan sencillos y lógicos.

      Ya ve pues, en lo humano, también me reafirmo en mis comentarios sobre Irene Némirovsky. ¡Qué le vamos a hacer!.

      Un cordial saludo, sra. Iris.

  9. Miguel sigo: Lo que me parecio mas curioso en La suite Francesa fue el echo de que el lector conozca el final que el autor desconoce. Como en un cuento borgiano, el autor debe morir para que la (Novela? cronica?) termine. Se cierre.

    • Hola María, un placer contestar a sus preguntas (dejo el tuteo, por educación y porque creo que me supera en edad). Lamento si se ha tomado a mal mi comentario, si es así le pido disculpas, y lo mismo hago, si se ha sentido dolida por el término “intransigencia”.

      Pero, es que no entiendo que el simple hecho de que una novela no llene, guste o conmueva (tanto da), pueda predisponer a alguien para calificar a otra persona de mal lector o, cuando menos, de superficial. A mí la novela, no me gustó, más bien me aburrió algo, y tampoco me conmovió especialmente. Distinto sería si hablaramos de la desdichada historia de su autora.

      Otra cuestión que me llama la atención es su rechazo a una frase de la reseña (la que fundamenta, precisamente, sus calificativos anteriores), tan obvia como cierta: “Suite francesa es un libro incompleto…”
      Esto se sabe setenta años después de ser escrita y su autora ya lo sabía o, por lo menos, lo intuía en el momento de su escritura. Si recuerda el prólogo del libro, el 11 de julio de 1942 escribe a su director literario: “Querido amigo…piense en mí. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo”. En el mismo prólogo, se afirma con anterioridad: “El 12 de junio de 1942, pocos días antes de su arresto, duda que logre acabar la gran obra emprendida. Ha tenido el presentimiento de que le queda poco tiempo de vida.”

      Luego, algo temía respecto a su futuro y al de su obra en proyecto.

      Ahora, a toro pasado, es muy fácil opinar al respecto. Pero mi impresión es que las dudas, la indecisión y una esperanza vana en que algo cambiaría, fueron las malas consejeras que precipitaron a la autora a su trágico final. Su destino, si permanecía en Francia, estaba marcado. Otros, también grandes autores, con familias a su cargo igual que élla, fueron capaces de verlo claro y lograron salvar sus vidas y las de los suyos.

      Espero haber sido capaz de dar respuesta a sus interrogantes. Si no es así, disculpe mi torpeza.

      Cordiales saludos

  10. Suite francesa me ha conmovido. El sr Molina no parece un buen lector ni mejor critico…en todo caso muy superficial. Para el se trata libro incompleto. No se ha dado cuenta de que el tragico final conciste presisamente en que la autora lo desconozca. O al sr. Molina hay que contarle lo que paso?

    • María, lamento decirte que el trágico final, como tú lo llamas, no hace una obra, ni ésta ni ninguna, mejor o peor. A tí, te ha gustado el libro, cosa que me alegra, pero a mí me pareció, y lo he reflejado ya en algún otro comentario de este blog, algo banal, demasiado envoltorio para tan poco regalo.

      No sé si el Sr.Molina te contestará, pero yo, como lector decepcionado de la novela, me permito hacerlo, no te lo tomes a mal.

      No pareces aceptar que los gustos de los demás se aparten de los tuyos y eso, en la lectura y también en la vida, tiene un nombre: intransigencia. El hecho de que una novela te guste a tí, no hace mal lector, ni superficial, (no añado crítico,porque no lo soy) a todo aquél que opine lo contrario. Ya sabes el dicho sobre gustos y colores.

      Cordiales saludos

      • Miguel, me gustaria saber cual de mis observaciones le hace decir que no parezco aceptar que el gusto de los demas se aparten de los mios. Acaso “me conmovio” es sinonimo de “gustar”. No le parece “Intrancigencia ” una palabra muy fuerte para las tres conceptos mios y mi vida misma? Soy lectora vieja, y con muchos años. Se que los juicios de valor no tienen niguna importancia pero tambien admito que uno puede conmoverse por una nimiedad o por algo realmente trascendente, importante. Nemirovsky me tomo por sorpresa asi como al leer La mujer Helada me conmovio enterarme de detalles de la guera ciivil española que no conocia ya que la segunda guerra mundial ocupo toda la cronica en el momento que yo empezaba a tener uso de razon, si es que la tengo. No pense en “literatura” cuando lei”La suite francesa”

  11. Acabo de terminar de leer suite francesa, es la primera obra que leo de esta autora. Me ha impresionado la capacidad que tiene para describir a los personajes, con sus emociones, sentimientos, debilidades, etc. Son realmente personajes con los que te puedes identificar. Saca lo mejor y lo peor del ser humano en situaciones extremas.
    Me gusta también porque nos muestra otro aspecto de la guerra, la dificil convivencia entre vencedores y vencidos, pero todos igualados por la universalidad de los sentimientos. Pienso seguir leyendo otras obras de esta magnífica escritora.

  12. SEÑORES/AS:
    HACER UNA CRITICA SIGNIFICA QUE EN EL ANALISIS DE LA OBRA SE EXPONE SI HA GUSTADO O NO Y EL PORQUE, DE AHÍ QUE CON TODO MIS RESPETOS A D. MARIO VARGAS LLOSA Y A LAS PERSONAS QUE HAN EXPUESTO SUS OPINIONES AQUÍ, CONSIDERO QUE LA EXPOSICIÓN REALIZADA POR EL SR. MOLINA ES TAN BIENVENIDA COMO CUALQUIER OTRA.

  13. Pues a mí no sólo no me ha aburrido, sino que me ha encantado y me hubiera gustado que terminara el libro.
    Una lástima la crítica de Molina, aunque no tanto como como que el libro esté inacabado.

  14. Lectura de la Revista Mosaico, escrita por el gran MARIO VARGAS LLOSA, periódico La Prensa, PANAMA 28/08/2010

    Bajo el oprobio
    Irène Némirovsky, escritora de origen ucraniano, fue una de esos millones de personas que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial por el solo hecho de ser judías.

    MARIO VARGAS LLOSA
    PIEDRA DE TOQUE
    Irène Némirovsky conoció el mal, es decir, el odio y la estupidez, desde la cuna, a través de su madre, belleza frívola a la que la hija recordaba que los seres humanos envejecen y se afean; por eso la detestó y mantuvo siempre a una distancia profiláctica. El padre era un banquero que viajaba mucho y al que la niña veía rara vez.

    Nacida en 1903, en Kiev, Irène se volcó en los estudios y llegó a dominar siete idiomas, sobre todo el francés, en el que más tarde escribiría sus libros. Pese a su fortuna, la familia, por ser judía, se vio hostigada ya en Rusia en el tiempo de los zares, donde el antisemitismo campeaba.

    Luego, al triunfar la revolución bolchevique, fue expropiada y debió huir a Finlandia y Suecia primero, y, finalmente, a Francia, donde se instaló en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas y, pese a sus múltiples empeños, ni Irène ni su marido, Michel Epstein, banquero como su suegro, pudieron obtener la nacionalidad francesa. Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.

    En los años 1920, las novelas de Irène Némirovsky tuvieron éxito, sobre todo David Golder, llevada al cine por Julien Duvivier, le dieron prestigio literario y fueron elogiadas incluso por antisemitas notorios, como Robert Brasillach, futuro colaboracionista de los nazis ejecutado a la Liberación.

    No eran casuales estos últimos elogios. En sus novelas, principalmente en David Golder, la autora recogía a menudo los estereotipos del racismo antijudío, como su supuesta avidez por el dinero y su resistencia a integrarse en las sociedades de las que formaban parte.

    RABIA

    Aunque Irène rechazó siempre las acusaciones de ser un típico caso del “judío que odia a los judíos”, lo cierto es que hubo en ella un malestar y, a ratos, una rabia visceral por no poder llevar una vida normal, por verse siempre catalogada como un “otro”, debido al antisemitismo, una de las taras más abominables de la civilización occidental.

    Eso explica, sin duda, que colaborara en revistas como Candide y Gringoire, fanáticamente antisemitas. Irène y Michel Epstein comprobaron en carne propia que no era fácil para una familia judía “integrarse” en una sociedad corroída por el virus racista.

    Su conversión al catolicismo en 1939, religión en la que fueron bautizadas también las dos hijas de la pareja, Denise y Elizabeth, no les sirvió de nada cuando llegaron los nazis y dictaron las primeras medidas de “arianización” de Francia, a las que el gobierno de Vichy, presidido por el mariscal Pétain, prestó diligente apoyo.

    Irène y Michel fueron expropiados de sus bienes y expulsados de sus trabajos.

    Ella solo pudo publicar a partir de entonces con seudónimo, gracias a la complicidad de su editorial (Albin Michel). Como carecían de la nacionalidad francesa, debieron permanecer en la zona ocupada, registrarse como judíos y llevar cosida en la ropa la estrella amarilla de David.

    Se retiraron de París al pueblo de Issy-l’Évêque, donde pasarían los dos últimos años de su vida, soportando las peores humillaciones y viviendo en la inseguridad y el miedo. El 13 de julio de 1942 los gendarmes franceses arrestaron a Irène. La enviaron primero a un campo de concentración en Pithiviers, y luego a Auschwitz, donde fue gaseada y exterminada. La misma suerte correría su esposo, pocos meses después.

    TESORO

    Las dos pequeñas, Denise y Elizabeth, salvaron de milagro de perecer como sus padres. Sobrevivieron gracias a una antigua niñera, que, escondiéndolas en establos, conventos, refugios de pastores y casas de amigos, consiguió eludir a la gendarmería que persiguió a las niñas por toda Francia durante años.

    La monstruosa abuela, que vivía como una rica cocotte, rodeada de gigolós, en Niza, se negó a recibir a las nietas y, a través de la puerta, les gritó: “¡Si se han quedado huérfanas, lárguense a un hospicio!”. En su peregrinar, las niñas arrastraban una maleta con recuerdos y cosas personales de la madre. Entre ellas había unos cuadernos borroneados con letra menudita, de araña.

    Ni Denise ni Elizabeth se animaron a leerlos, pensando que ese diario o memoria final de su progenitora sería demasiado desgarrador para las hijas. Cuando se animaron por fin a hacerlo, 70 años más tarde, descubrieron que era una novela: Suite française.

    No una novela cualquiera: una obra maestra, uno de los testimonios más extraordinarios que haya producido la literatura del siglo XX sobre la bestialidad y la barbarie de los seres humanos, y, también, sobre los desastres de la guerra y las pequeñeces, vilezas, ternuras y grandezas que esa experiencia cataclísmica produce en quienes los padecen y viven bajo el oprobio cotidiano de la servidumbre y el miedo.

    Acabo de terminar de leerla y escribo estas líneas todavía sobrecogido por esa inmersión en el horror que es al mismo tiempo –manes de la gran literatura- una proeza artística de primer orden, un libro de admirable arquitectura y soberbia elegancia, sin sentimentalismo ni truculencia, sereno, frío, inteligente, que hechiza y revuelve las tripas, que hace gozar, da miedo y obliga a pensar.

    Irène Némirovsky debió ser una mujer fuera de lo común. Resulta difícil concebir que alguien que vivía a salto de mata, consciente de que en cualquier momento podía ser encarcelada, su familia deshecha y sus hijas abandonadas en el desamparo total, fuera capaz de emprender un proyecto tan ambicioso como el de Suite française y lo llevara a cabo con tanta felicidad, trabajando en condiciones tan precarias.

    Sus cartas indican que se iba muy de mañana a la campiña y que escribía allí todo el día, acuclillada bajo un árbol, en una letra minúscula por la escasez de papel.

    El manuscrito no delata correcciones, algo notable, pues la estructura de la novela es redonda, sin fallas, así como su coherencia y la sincronización de acciones entre las decenas de personajes que se cruzan y descruzan en sus páginas hasta trazar el fresco de toda una sociedad sometida, por la invasión y la ocupación, a una especie de descarga eléctrica que la desnuda de todos sus secretos.

    PARTES MAGNÍFICAS

    Había planeado una historia en cinco partes, de las que solo terminó dos. Pero ambas son autosuficientes.

    La primera narra la hégira de los parisinos al interior de Francia, enloquecidos con la noticia de que las tropas alemanas han perforado al línea Maginot, derrotado al Ejército francés y ocuparán la capital en cualquier momento.

    La segunda, describe la vida en la Francia rural y campesina ocupada por las tropas alemanas. La descripción de lo que en ambas circunstancias sucede es minuciosa y serena, lo general y lo particular alternan de manera que el lector no pierde nunca la perspectiva del conjunto, mientras las historias de las familias e individuos concretos le permitan tomar conciencia de los menudos incidentes, tragedias, situaciones grotescas, cómicas, las cobardías y mezquindades que se mezclan con generosidades y heroísmos, y la confusión y el desorden en que, en pocas horas, parece naufragar una civilización de muchos siglos, sus valores, su moral, sus maneras, sus instituciones, arrebatadas por la tempestad de tanques, bombardeos y matanzas.

    Irène Némirovsky tenía al Tolstoi de Guerra y paz como modelo cuando escribía su novela; pero el ejemplo que más le sirvió en la práctica fue el de Flaubert, cuya técnica de la impersonalidad elogia en una de sus notas. Esa estrategia narrativa ella la dominaba a la perfección.

    El narrador de su historia es un fantasma, una esfinge, una ausencia locuaz. No opina, no enfatiza, no juzga: muestra, con absoluta imparcialidad. Por eso, le creemos, y por eso esa historia fagocita al lector y éste la vive al unísono con los personajes, y es con ellos valiente, cobarde, ingenuo, idealista, vil, inteligente, estúpido.

    No solo la sociedad francesa desfila por ese caleidoscopio de palabras; la humanidad entera parece haber sido apresada en esas páginas cuya maniática precisión es engañosa, pues por debajo de ella todo es dolor, desgarramiento, desánimo, tortura, envilecimiento, aunque, a veces, también, nobleza, amistad, amor y generosidad.

    La novela muestra cómo la vida es siempre más rica y sutil que las convicciones políticas y las ideologías, y cómo puede a veces sobreponerse a los odios, las enemistades y las pasiones e imponer la sensatez y la racionalidad.

    Las relaciones que llegan a anudarse, por ejemplo, entre muchachas campesinas y burguesas –entre ellas, algunas esposas que tienen a sus maridos como prisioneros de guerra- y los soldados alemanes, uno de los temas más difíciles de desarrollar, están narradas con insuperable eficacia y dan lugar a las páginas más conmovedoras del libro.

    Sobre la Segunda Guerra Mundial y los estragos que ella causó, así como sobre la irracionalidad homicida de Hitler y el nazismo, se han escrito bibliotecas enteras de historias, ensayos, novelas, testimonios y estudios, y se han hecho documentales innumerables, muchos excelentes.

    Yo quisiera decir que, entre todo ese material casi infinito, probablemente nadie consiguió mostrar de manera más persuasiva, lúcida y sentida, en el ámbito de la literatura, los alcances de aquel apocalipsis para los seres comunes y corrientes, como esta exiliada de Kiev, condenada a ser una de sus víctimas, que ante la adversidad optó por coger un lápiz y un cuaderno y echarse a fantasear otra vida para vengarse de la vida tan injusta que vivió.

  15. LA CRITICA DEL SEÑOR MOLINA ME TIENE CONFUNDIDO. NO SOLO POR LO QUE DICEN, CON IMPRESIONES QUE COMPARTO, LOS OTROS LECTORES QUE CALIFICAN DE BANAL Y PRECIPITADO EL JUICIO SOBRE LA NOVELA DE LA GRAN ESCRITORA. LEER EL COMENTARIO QUE SOBRE LA SUITE FRANCESA HACE VARGAS LLOSA EN EL ARTICULO DE ESTE DOMINGO EN SU COLUMNA PARA EL MUNDO HISPANO ES AVASALLANTE CONTRA LA TESIS INDOCUMENTADA DE ESTA PAGINA. EQUIVOCARSE ES DE HUMANOS. SR MOLINA LEASE OTRA VEZ LA NOVELA Y BUSQUE LAS ANOTACIONES DEL GRAN NOVELISTA PERUANO.

    • Luis, me permito darte mi opinión como lector que ha “sufrido” también a ratos esta novela.
      Yo si coincido con la reseña, me parece perfecto su “mucho ruido y pocas nueces”. La desgraciada y trágica historia que rodeó a la autora y el encomiable esfuerzo de sus sucesores para dar a conocer su obra, no bastan para hacerla grande; el hecho de que se recogiera en la naturaleza para, desde ese entorno, escribir, tampoco garantizan ser un Flaubert o un Tolstói (si fuera así, yo lo haría mañana mismo).
      A mí, el libro me pareció bastante banal, me esperaba más y he de reconocerte que me aburrí algo, especialmente en las partes donde se describen las relaciones/amoríos con el oficial apuesto, sensible y diletante músico.
      La opinión de Mario Vargas Llosa la respeto, pero no marca la mía; de él pienso que, una vez escrita “La ciudad y los perros”, todo o casi todo lo demás sobra, incluso sus oportunistas inclusiones en el mundo de la política.
      Cordiales saludos,

  16. Excesiva la crítica , Sr.Molina… “un libro adocenado como obra narrativa….”

    Discrepo…, está bien que no es un libro de esos que está acostumbrado a leer, que tanto le gustan, pero creo que este libro, para bien o para mal, tiene un mensaje subliminal muy importante… La crítica de las clases sociales, la crítica a los propios franceses, acobardados por el miedo unas veces y orgullosos otras frente a los alemanes, el estilo poético del libro dentro de un argumento caótico, la crítica a las instituciones, estamentos, (clero, funcionarios…), y todo ello sin olvidarnos que quienes más críticas reciben son las clases más pudientes ya que no nos olvidemos que Nemirovsky podría encglobarse en esa clase.

  17. Acabo de leer La suite francesa y la considero una obra que no deja indiferente , me ha emocionado.
    Induce a pensar como actuaríamos en situaciones actuales que tuvieran cierta correspondencia con las descritas,por ejemplo:¿no nos vemos reflejados en las miserias de algunos personajes como Charles Langelet?.
    Creo que son necesarias grandes dosis de inteligencia y de sensibilidad para escribir esta obra. Destacaría la fuerza descriptiva sobre el papel de las mujeres en la familia….!y más!

  18. Discrepo del Sr. Molina, Suite francesa me gustó muchísimo, al fin conseguí leer una novela ambientada en la Francia ocupada que no tenga a la Resistencia como centro temático , y a los malvados soldados alemanes y a la muy cruel gestapo y sus torturas. Por supuesto que todo eso existió, pero además estaban los millones de franceses que , después del caos inicial, siguieron haciendo su vida y los miles de soldados alemanes rasos y oficiales que, simplemente, cumplían con su deber . Unos y otros tuvieron que convivir, y como los días transcurren y la tensión no se puede mantener eternamente,y lo extraño termina haciéndose costumbre,seguro que hubo muchos periodos de tiempo tranquilos y muchos casos de relación amistosa o por lo menos respetuosa entre vencidos y ocupantes.Y el mérito de la autora, en mi opinión ,es este :contar unas relaciones que oscilan entre el rechazo al enemigo y la atracción, porque además de enemigo es individuo; obedece órdenes, pero es educado y caballeroso.

    Es chocante como una mujer que muy poco después sería víctima de los nazis,contra quien más arremete es contra sus compatriotas, su egoísmo y cortedad de miras.

    Y me gustó mucho el estilo :las descripciones de los jardines,los atardeceres, los colores,olores, sonidos.Los manteles, las sábanas,esos ajuares guardados en enormes armarios. Descripciones que no llegan a cansar, porque se combinan con mucho equilibrio con el diálogo.

    En fin, que en vez de las dos partes que nos dejó la autora, me hubiera gustado leer las cuatro o seis que había proyectado.

  19. No es sólo interesante como documento histórico sino un impresionante y apasionante testimonio de la autora que vivió en sus carnes la persecución nazi. Novela maravillosa.

  20. me encanto el maestro de almas y también el ardor de la sangre. ahora sólo puedo decir que disfruto mucho con suite francesa. no todos los capitulos son de igual calidad literaria. os recomiendo uno dedicado exclusivamente al gato albert. con la guerra por medio y la naturaleza siempre presente a flor de piel.
    felices fiestas.
    si os gusta irene nemirovsky, no dejeis de leer la obra de sandor maray.

  21. No estoy en absoluto de acuerdo con la crítica de este libro. Me lo recomendaron hace unos meses y he de decir que lo estoy disfrutando. He terminado los dos relatos, y ahora sigo disfrutando con los apéndices. En la crítica, el Sr. Molina dice que la historia es manida… bueno yo diría que sería manida si se hubiera escrito el año pasado, o hace diez, o veinte años. Pero teniendo en cuenta que se escribió en el preciso tiempo en que sucedía lo que se cuenta, más bien es de una total originalidad. Retrata a los soldados alemanes como caballerosos, amables… y no dudo que en gran medida lo serían. No confundamos las aberraciones cometidas más tarde en las represalias por los atentados de la resistencia con la inicial convivencia pacífica con sus anfitriones, muchos de los cuales incluso los verían con cierta complacencia.

    Lo que me encoge el corazón es saber que Irène Némirovsky sufriera muy poco después un destino que, a la vista de lo que cuenta y como lo cuenta, parecía estar lejos de esperar.

  22. Siento discrepar de la opinión de algunos de vosotros y estoy totalmente de acuerdo con otros. El libro me lo recomendó mi hermana, lo saque de la biblioteca y después de leerlo me lo compré. Me ha parecido precioso, dulce, sabio…no es un libro sobre la ocupación, es un libro sobre las personas que vivieron la ocupación. Como se sentían y como lo vivieron. Ella no pretendía hablar de nazis, sino de personas, de franceses, y es una buena panorámica de la Francia ocupada.
    Acabo de comprarme El baile. Saludos a todos

  23. Discrepo completamente con el comentario del Sr Muñoz , “…..novelón imfumable” , “…adocenado como obra narrativa” me parece difícil de entender que provengan de alguien que tiene una sensibilidad fina.Criticarla porque no hace un alegato contra los alemanes siendo ella judía y víctima del nazismo es no entender en dónde se sitúa las novela que tiene el enorme mérito de trascender los regímenes políticos y analizar a los seres humanos en su esencia más allá de estar del lado de los “buenos ” o de los “malos”. Su prosa es maravillosa , elegante , y además con un sentido de la ironía genial .
    REcomiendo su lectura!!

  24. Discrepo totalmente de la opinión de vuestro crítico. La novela es brillante, está maravillosamente escrita, los personajes tienen profundidad y mucha vida, las descripciones te transportan a otras épocas y lugares con una viveza cinematográfica impresionante. Es una obra maestra, digna de leerse. Además, a mí al menos, me atrapó desde el primer instante, con la satisfacción de descubrir buena literatura. Leedla.

  25. He leido varias novelas de esta escritora y todas las considero magnificas, si bien esta es pesada y lenta,no me gusta el retrato que hace de los franceses y alemanes, pero si es que esta por terminar es posible que la lectura la haré de otra forma, como si fuese un ensayo
    un consejo leed más obras de esta autora que no son tan famosas pero si magnificas Ema

  26. Yo la lei hace un año. Me ha sorprendido la opinión del crítico. Me ha parecido una novela finísima sobre grandezas y bajezas del ser humnao. Yo la comparo con Tolstoi, y lo bueno de Irene es que además tiene sentido del humor.

  27. Pues yo he pasado una Semana Santa maravillosa leyendo la novela.
    No estaba contaminada, me refiero al hecho de que desconocía por completo que hubiera sido un fenómeno literario y me alegro.
    Me ha parecido una novela deliciosa, y tiene unas páginas a mi entender, brillantes, brillantes…
    Y considero una apreciación un tanto despectiva, lo de “proyecto de novelón infumable”, no estamos ante un folletín. Pero en fín, opinar es gratis.

  28. acabo de terminar deleer la novela, quiza no acababa de entederla,pero ahorasi, hay que ponerse en la delicada situacion de de autora,en plena guerra, temiendose lo peor,su narracion es de una elegancia y correccion, nada facil de lograr,situando la accion en tiempos tan delicadosmujer inteli9gente, fuerte y muy generosa con el futuro, dejando su maravillosa novela, como testigo de un a epoca dificil y controvertida, lo mejor no manifiesta ningun odio, a nadie, ni descaalifica a n adie. maravillosa persona IRENE.

  29. La crítica que se hace de Suite francesa es muy pobre y considero que, comparada con otras novelas que funcionan en el mercado de libros, es injusta y corta de miras. Es una buena novela inacabada, que podría haber sido una muy buena novela. En cuestión de gustos no hay nada escrito, pero su lectura nunca aburre y nos recuerda los valores y miserias del Hombre de una forma interesante y, en mi opinión, original.
    Recomiendo su lectura.
    Ni caso al crítico.
    Salud

  30. Acabo escribir el nombre de Nemirovsdy en Google buscando más información sobre esta escritora y me ha sorprendido mucho esta reseña. Es posible que el tema esté manido, pero, que yo sepa, la calidad de una novela no se juzga por la originalidad del tema (habría que excluir el amor, el sentido de la vida, por ej., y a ver de qué vamos a escribir). Nemirovsky ha logrado lo que realmente define un libro como obra de arte literaria: ha creado una historia auténtica, en el sentido literario, que invita a su interpretación desde distintos puntos de vista y la ha llenado de personajes vivos, dibujados en rápidos trazos, en “Tempestad…” y, con mayor profundidad en “Dolce”. Es dura con los franceses, que no son propiamente sus compatriotas pues le negaron la nacionalidad, pero nunca maniquea. El narrador sabe estar por encima de prejuicios sobre sus personajes conservando, pese al tema que aborda, su imprescindible libertad. La novela es magnífica, a mi modo de ver, y ha sido todo un descubrimiento para mí, que apenas había oído hablar de ella. Y, al margen ya de la ficción, las cartas de su marido son conmovedoras, sobre todo tras la lectura de la obra.

  31. Pues a mi el libro me ha impresionado. Por cierto que ignoraba que hubiese recibido tantos premios, menciones y recomendaciones. La primera parte es sobrecogedora; trata de loq ue más me interesa en el mundo: la condición humana. En cuanto a la segunda, no le encuentro ningún pero. Las descripciones me parecen tan vívidas, que se puede oler el perfume de un tiempo pasado y decadente. Me parece un libro delicado y frágil.

  32. La gracia del libro es que fue concebido y escrito en el escenario mismo de la guerra por una mujer judía que a poco andar murió en un campo de concentración alemán. Tal vez las otras tres partes de la obra que la autora no alcanzó escribir, se reducen a la realidad que le tocó vivir y morir. Y todo lo que vino a continuación podría llenar y terminar la obra. La desesperada búsqueda por parte del esposo tres meses antes de que él mismo incluso cayera en manos alemanas, las gestiones de los editores por librarla, lo que sus pequeñas hijas, casi abandonas a su propia suerte, debieron sortear para seguir respirando, alimentarse y educarse, siempre con el manuscrito de su madre de Suite Francesa entren ellas, que tan bien resguardaron hasta este tiempo, dándonos las oportunidad de leerlo, de criticarlo, de opinar. Es lo que lo llena de magia, de vida, humanidad. Por lo mismo, al margen de cierta insulsez de estilo en la que convengo, apoyo el premio y su reconocimiento.

  33. Tenía el libro desde hacía muchísimo tiempo, pero no encontraba el momento para leerlo. Tantas recomendaciones, críticas (casi todas positivas), premios,…me desincentivaban. Al final lo he leido y discrepo totalmente del sentir generalizado que se respira en vuestro comentarios. Me ha parecido un libro MAGNÍFICO dentro de las limitaciones que supone un obra inconclusa. Creo que para disfrutar del libro hay que partir de dos ideas fundamentales:
    -No es un libro sobre el ejercito nazi y su invasión de Francia, su relato se centra en los franceses y su comportamiento ante un desastre nacional.
    -Es la historia de la mezquindad y de la grandeza del ser humano. Creo que la obra intenta prescindir de la bondad o maldad de los regímenes y sus gobiernos para centrárse en personas concretas, identificables en su entorno, y en sus reacciones ante la adversidad.

    Sólo partiendo de esta doble perspectiva puede entenderse que su autora (represaliada por el ejercito nazi y el régimen colaboracionista francés) no haga un alegato contra el nazismo, el antisemitismo o el colaboracionismo. Describe personas, francesas, de su entorno y como se comportan ante el desastre: hay luchadores, resentidos, mezquinos, héroes anónimos, resignados, supervivientes,…pero todos con su historia que explica (que no justifica) su comportamiento.

  34. Me ha gustado por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Y por la biografía de la autora. Lástima que no pudiera terminarlo.

  35. Tal vez sorprenda el trato amable o en el peor de los casos, neutro hacia los alemanes, pero la autora huye de un esquema maniqueo de invasores e invadidos para narrar, a mi juicio con suma elegancia, una historia de melancolía y decepción, y estos sentimientos se encuentran solo en lo nuestro y en los nuestros.

  36. Estoy empezando con el libro, llevo más o menos un 25% leído. Hasta ahora me gusta el ritmo y la descripción que hace del paisaje; en cuanto al retrato de los franceses, me parece que es la cruda realidad cuando se produce una guerra que saca a la gente de su habitual modo de vida y la lleva a situaciones extremas; se olvida la colectividad para centrar las preocupaciones en una sola cosa: sobrevivir a costa de lo que sea. Muy bien vuestro blog.

  37. ¡Qué extraño comentario, Anacleto! Yo, desde el momento en que inicio la lectura de un libro, voy teniendo una opinión sobre él: creo poder decir que lectura y opinión van a la par, si bien es cierto que al final puedo modificarla. A mí no me parece extraño en absoluto querer leer un libro sobre el que tanto se ha oído hablar para formarse una opinión propia y, si la misma se plasma en un blog, mejor para poder compartirla. Que quien lee asidua y voluntariamente (no por trabajo, estudios, etc.) lo hace para disfrutar es incuestionable para mí. El que alguien me diga cual es el ‘mecanismo’ de la lectura me chirría. Lamento discrepar contigo.

  38. Veo que te ha chocado lo mismo que a mí: lo suavísimo que es el libro con los alemanes, que poco después iban a exterminar a Némirovsky y a su marido y su comunidad; aunque de antisemitismo no hay ni palabra en el libro: todos los alemanes son idealistas, correctos, guapos… y son los franceses los que son falsos y vendidos y rastreros la mayoría, que seguramente sí lo eran. Supongo que la intención de Nèmirovsky era publicar su libro… si vivía, y malamente podía poner de vuelta y media a los alemanes. Triste ironía, que ahora se celebre como un retrato ajustado de la situación un libro hecho para publicarse en condiciones de tiranía asesina y opresión. Y que sin embargo, como dices, se deja leer… pero ojo con él. Saludos.

  39. Que no te haya gustado el libro, me parece correcto. Yo aún no lo he leído. Pero me ha chocado el inicio de la reseña, aquello de que deseabas leerlo cuanto antes para poder formarte una opinión. Yo creí que debíamos leer para disfrutar de lo que leemos, no para formarnos una opinión de lo leído. Lo primero, intentar disfrutar con la historia, lo segundo, formarse una opinión. Y al parecer, usted lo hace al contrario. No quisiera pensar que lee mucho para presumir de que lee mucho y para tener algo que escribir en el blog. Leeré más post, para intentar disfrutar de sus reseñas y después formarme una opinión de su condición de reseñista 😉 Un saludo.

  40. Sí, fue un libro muy recomendado hace ya un año, y que yo no he leído. Pareciera que la autora, por lo que cuentas, se concentró en mostrar como hace cambiar a la gente una catástrofe como fue una invasión. Como salen al exterior los monstruos que todos llevamos dentro, que el vecino tan simpático que tienes al lado de caso puede mantener bajo miles de llaves. Ya lo vimos con la guerra de los balcanes. En fin interesante en todo caso como documento de alguien que vivió la exterminación. Eso es importante también.

  41. En la selección que uno ha de hacer obligatoriamente a la hora de comprar libros, he ido dejando éste en la lista de pendientes. Al final, creo que se quedará ahí.
    Vuestras reseñas son siempre interesantes y sinceras. Un placer pasar por aquí.
    Saludos.

  42. Agradezco mucho esta crítica pues el libro me decepcionó tanto cuando lo leí que estaba preocupado: había recibido tantos premios y la crítica lo había tratado tan bien que pensé que nuevamente yo era un raro.
    Menos mal que has puesto las cosas en su sitio. Tiene el mérito, como dices, de ser un buen documento histórico pero literariamente es flojo.
    Tendrá que seguir leyendo vuestras críticas antes de comprar un libro.

  43. Vaya, me has dejado un poco planchada con tu reseña, porque precisamente es el último libro que me acabo de comprar… Por lo menos dices que es interesante desde el punto de vista histórico, lo leeré con ojos más de historiadora que de lectora. Ya te contaré si coincido o no con tus palabras, pero mucho me temo que compartiremos al menos parte de la opinión.
    Un saludo y enhorabuena de nuevo por vuestro blog. Me encantan vuestras reseñas.

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