Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert – Guy de Maupassant

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Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert - Guy de MaupassantQue un escritor retrate a otro, ya sea conocido o no, es un ejercicio más o menos habitual y que suele deparar poco más que algunas curiosidades, unos cuantos chismes y ocasiones sorpresas de índole más bien íntima que literaria. Quizá por ese motivo ha sido doblemente agradable la lectura de este librito que ha tenido a bien publicar Periférica. Primero, porque en lo que atañe al aspecto literario, «Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert» es una narración (dos, en realidad) exquisita, sencilla, pulcra y cuidada; no en vano este retrato viene de la mano de Guy de Maupassant. Y segundo, porque los recuerdos que regala el discípulo y amigo son simpáticos y curiosos, y la semblanza que realiza a golpes de memoria del grandísimo maestro francés es de una belleza insuperable.

De la mano de Maupassant podemos tener acceso a un Flaubert conocido, el maniático escritor que aborrecía de lo burgués (entiéndase: de lo adocenado) y al que sólo su arte le rescataba de la mediocridad mundana. Pero también podemos entrever al hombre detrás del genio, al ser humano que gustaba de las reuniones con los amigos, que disfrutaba de las vistas del Sena desde su estudio y que amaba los pequeños placeres cotidianos.

Puede que no sea importante conocer al escritor para entender la obra (uno no lo cree así, desde luego), pero sí es bien interesante acercarse a su figura si los detalles que nos brindan son enjundiosos y reveladores. Maupassant no cede a la tentación de indagar en la intimidad del que fue su maestro y, sobre todo, amigo, sino que trata de recomponer su imagen de creador a través de docenas de recuerdos que fue acumulando a lo largo de los años que ambos se trataron. Algunos de ellos, como es lógico, son más privados que otros, pero ninguno irrumpe por la fuerza dentro de la vida de Flaubert, sino que se limitan a poner de relieve alguna de sus facetas más o menos conocidas.

Es muy ilustrativa la escena en la que Maupassant recuerda cómo su mentor le pidió que le acompañase durante una velada en la que echó al fuego docenas de cartas que componían su correspondencia privada y que guardaba en un baúl, para que nadie pudiera leerlas tras su muerte. Un encargo tan inocente nos revela, sin embargo, al Flaubert más sensible, más preocupado por su labor como artista y la repercusión que su correo pudiera tener tras su muerte.

Recalca Maupassant dos rasgos íntimos que le parecen primordiales:

[…] una pasión ingenua por las sensaciones y las emociones que la vida no debilitó nunca; y una fidelidad en el amor por los suyos, una devoción por sus amigos, como no he conocido otro ejemplo en mi vida.

Esa devoción por sus amigos nos la relata el autor enumerando los invitados que acudían a las veladas del maestro francés: Iván Turguéniev, a quien le unían afinidades estéticas e intelctuales («Su conversación raramente versaba sobre cosas de la vida corriente y no solía apartarse nunca de los asuntos literarios»); Alphonse Daudet, Émile Zola, Huysmans o Goncourt.

Aparte de aproximaciones más personales, Maupassant nos regala también una suerte de crítica-repaso de las obras de su mentor. Es aquí, tal vez, donde aflora el escritor y desaparece por un momento el amigo y admirador; es aquí donde encontramos un análisis profundo e inteligente de «Madame Bovary», «La educación sentimental» o «Bouvard y Pécuchet», con la mirada perspicaz que sólo puede venir de un amante de la literatura y sagaz lector.

«Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert» es, además de todo esto, un libro ameno, hermoso por su sinceridad y de sencilla pero brillante concepción. E indispensable no sólo para los que gusten de Flaubert (¿no somos todos?), sino para todos aquellos que entiendan la literatura como un arte exigente, pero plagado de buenos momentos.

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