Una comedia en tono menor – Hans Keilson

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Una comedia en tono menor - Hans KeilsonEs curioso el poco honor que le hace el título de esta breve y excelente novela a su contenido. Una comedia en tono menor no tiene nada de cómico, y en verdad tampoco nada de menor, pues nos presenta una historia íntima y sencilla, pero de profundas implicaciones. Hans Keilson ofrece una mirada curiosa y distinta acerca de la Segunda Guerra Mundial: de los héroes, de los perseguidos y de las vicisitudes del día a día de un periodo tan trágico e intenso.

La novela da comienzo con la muerte de Nico, un judío viajante de perfumería que vive escondido en el piso de Wim y Marie, un joven matrimonio de una pequeña ciudad holandesa. Esa muerte, causada por una enfermedad mal curada, provoca un alud de recuerdos y desencadenará algunas circunstancias imprevistas para la pareja, que, lejos de ser unos héroes convencidos, son acosados por miedos e incertidumbres. La manera de deshacerse del cadáver y los problemas que ello acarreará harán que los recuerdos que ambos cónyuges tienen de Nico y la relación que mantuvieron con él vuelvan a aflorar con inusitada viveza.

Una comedia en tono menor nos pone ante la situación de comportarnos con nobleza cuando sólo somos personas normales y corrientes. Este dilema, en apariencia banal, no lo es tanto cuando Keilson pone el foco sobre los estrechos vínculos que se establecen entre el acogido y sus benefactores. Aunque al principio la relación es fría, pronto vamos descubriendo que entre esos tres protagonistas se van tendiendo lazos de unión que apenas se insinúan; no hay sentimentalismos, ni emociones superficiales: lo que vemos es la formación de un vínculo forjado por la cercanía, la necesidad y, sobre todo, la humanidad.

Win y Marie no son valientes: ni siquiera están convencidos de que acoger a un refugiado judío sea correcto en algún sentido (ético, moral o patriótico); sin embargo, son convencidos por un amigo del primero para que lo hagan y, pese a las dudas, se embarcan en la aventura que ello supone. Lo que el escritor alemán nos muestra son sus dudas, sus secretos, su serena aceptación de la necesidad de hacer lo que están haciendo. La muerte de Nico al comienzo del libro es sólo un detonante para que los saltos atrás nos iluminen los momentos que vivieron con él: la llegada, las situaciones de tensión, los momentos de pánico… Aunque no tienen madera de héroes, pronto nos damos cuenta de que la humanidad de la situación, la bondad inherente a todo ser humano, consiguen sofocar cualquier duda para lograr un entendimiento con el otro.

La novela se desenvuelve con una aparente sencillez, a base de escenas cotidianas que nos muestran los entresijos de la relación de los tres personajes. Y aunque la apariencia sea ésa, lo cierto es que bajo la superficie se esconde una constante reflexión acerca de los sentimientos de cada uno de ellos: de su opinión acerca de los otros, de sus esperanzas y de sus miedos, de sus deseos, etc. Keilson nunca explicita nada, pero en las escenas de la obra se deja traslucir la intensidad de los momentos y la dificultad que acarrea compartir cada segundo con alguien al que consideramos extraño; incluso aunque al final terminemos por considerarlo de otra forma.

Una comedia en tono menor es un pequeño gran libro: sin ser una obra maestra, nos ofrece momentos bellísimos narrados con un sabiduría exquisita. Entre tantas obras similares que abundan en la emoción fácil o en las grandes acciones, esta novela nos ofrece una historia silenciosa, callada, pero de una hondura fuera de lo común.

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