Vredaman – Unai Elorriaga

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Vredaman - Unai ElorriagaUnai Elorriaga ganó el Premio Nacional de Narrativa del año 2002 con su primera novela, “Un tranvía en SP”. Yo lo recuerdo especialmente porque su segundo libro, “El pelo de Van’t Hoff” (2004), vendió bastantes ejemplares en la librería en la que uno trabajaba entonces. Quizá aquello me despertó la curiosidad, quizá simplemente me llamó la atención el extraño título de ésta su tercera novela; el caso es que me decidí a probar suerte con este joven escritor vasco y el resultado ha sido satisfactorio… y poco más.

“Vredaman” narra varias historias, pero todas giran en torno a Tomas, un niño pequeño al que las circunstancias familiares (su padre está gravemente enfermo) obligan a pasar el verano en casa de su tía Martina. Allí convive con sus tíos Abel y Simon, sus primos Iñes y Mateo y con algunos otros curiosos personajes que aparecen de cuando en cuando, como un amigo de Simon, Gur, o alguno de los compañeros de su primo, como Balón. Así, podemos leer la insólita aventura de Tomas en pos de una libélula azul, que según su prima le convertirá en la persona más inteligente del mundo; o asistir a la celebración alocada de un partido de rugby entre las selecciones de Irlanda y Gales en un campo de golf, todo ello organizado por Simon; o recordar la historia de amor de Piedad, una amiga de tía Martina, con un arquitecto de renombre internacional con el que no se llegó a casar por misteriosas razones; o conocer la historia de aitite Julian, el abuelo de Mateo, que fue un ebanista excepcional y que participó en un campeonato de su especialidad en 1927, del que nadie parece recordar el resultado.

Todo ello, que parece insólito y surrealista, lo es. En efecto, Unai Elorriaga juega con la realidad y nos sumerge en un mundo donde las cosas funcionan de otro modo, a la manera de un ‘realismo mágico’ carpetovetónico, quizá no excesivamente novedoso a estas alturas del cuento, es verdad, pero muy bien resuelto y sin caer en el sentimentalismo fácil o la prestidigitación narrativa barata.

Se agradece el modo de escribir de Elorriaga porque es sincero, no se anda con florituras innecesarias y crea personajes y situaciones creíbles (no por ello -obviamente- verdaderos); dadas las novelas de algunos escritores nacionales, más o menos bisoños, que he tenido el gusto de leer en los últimos meses (no todas reseñadas aquí, por si a alguien le da por echar la vista atrás), la verdad es que esas características se valoran más de lo normal. No quiero decir con ello que Elorriaga no se merezca los elogios: me refiero tan sólo a que su narrativa es correcta, dramática en algunos instantes y cargada de cierto humor vitriólico, pero no creo que pase a la historia. Leerle es un placer para el corazón, pero es un placer pasajero. Tal vez se deba a su juventud, pero se echa de menos un poco de fondo en su libro, algo más que meras historias divertidas y excéntricas; su candidez, su peculiar visión de los detalles, pueden ser enternecedoras durante unas páginas, pero no aguantan ni sustentan una novela sin más trasfondo que lo extravagante de sus protagonistas y de sus acciones.

Por todo eso, “Vredaman” se deja leer muy bien, proporciona ratos de disfrute y de sonrisas, y se olvida fácilmente. Vamos, recomendada como lectura de metro, pero no mucho más.

3 Comentarios

  1. Hay dos frases que me gustaron mucho de este libro:

    “Las plantas, por ejemplo, no toman café con leche”, con la que inicia, y “Las monjas casi nunca tienen calor”.

    Sí, tienes mucha razon cuando expresas que “Elorriaga nos sumerge en un mundo donde las cosas funcionan de otro modo”.

  2. Hola, se está bien en esta isla de letras.

    Veo por tu comentario que Unai sigue en el mismo tono de los anteriores libros.Me lo pasé muy bien con ellos, pero creo -como tú- que necesita más.
    ‘Vredanman’ no le he leído todavía, pero si no ha cambiado sustancialmente, ya sé como escribe y efectivamente es un placer pasajero.
    Un saludo

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