Cuentos – Fiodor M. Dostoievski

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Cuentos - Fiodor M. DostoievskiCualquiera que siga estas reseñas de manera habitual sabrá ya que el relato no es mi género preferido. No obstante, cuando el autor es de la talla de Fiodor M. Dostoievski se sabe de antemano que la lectura va a merecer la pena y la forma que ésta presente es lo de menos.
En este volumen de Siruela se reúnen casi una veintena de los relatos del ruso, ordenándolos de manera cronológica, en un intento de abarcar la actividad literaria del autor desde sus comienzos hasta el inicio de «Los hermanos Karamázov«, que sería su última novela. Y no es detalle baladí el orden cronológico que se sigue, porque permite al lector seguir la evolución de Dostoievski como narrador, observando el cambio paulatino de sus temas y formas.

Se aprecia así en algunos de los primeros relatos cierta exaltación del sentimiento, muy cercana aún al Romanticismo, como en ‘El corazón débil’, ‘El señor Projarchin’ o ‘El pequeño héroe’. El primero sobre todo es un delirio donde precisamente la sublimación de los sentimientos, el miedo por un lado y el amor por otro, termina por conducir a la locura. En este tipo de cuentos cabría incluir el celebérrimo ‘Noches blancas’, donde la hiperestesia del protagonista convierte en una historia excepcional las cuatro noches que comparte con una joven, atrayendo al lector a un remolino de sentimientos donde giran la soledad, la exaltación de la amistad, el desbordamiento de la imaginación, el amor cándido y el apasionado y, finalmente, la pérdida.

Tal vez lo más atractivo de estos cuentos, a pesar de que a mi juicio no son las mejores páginas de Dostoievski, es precisamente su capacidad para excitar los sentidos del que en ellos se adentra, logrando hacer partícipe al que lee de cuanto en las páginas sucede, tensando las fibras de su alma en una identificación perfecta con la emoción desatada que llena los relatos. Así ocurre con el arriba mencionado ‘El corazón débil’, donde quisiéramos de alguna manera intervenir para cambiar los hechos que se nos están narrando, obligando de algún modo al protagonista a sentarse a trabajar para huir de los pensamientos que le alejan por los caminos de la enajenación.

Pero junto a estos relatos encontramos otros, por lo general escritos más tardíos, donde encontramos la esencia de ese Dostoievski genial que supo desnudar las pasiones del hombre a la vez que con mirada certera retrataba la sociedad que le rodeaba. Una muestra deslumbrante del compromiso de un escritor con cuanto había a su alrededor y consciente de que la manifiesta complejidad del ser humano es también resultado innegable del entorno que le moldea y del que ningún observador puede prescindir. El talento necesario para unir ambos aspectos de la realidad en una prosa inmejorable es algo que no está al alcance de todo escritor.

En «La mujer ajena y el marido debajo de la cama» la hilaridad más jocosa pone de manifiesto el absurdo de la buena gente que se preocupa por guardar las apariencias y defender un honor cuyo concepto es un tanto necio, incluso cuando se ven escondidos debajo de la cama de una mujer que no es la suya. «Un episodio vergonzoso» describe de manera magistral los sentimientos encontrados ocasionados por las reformas sociales impulsadas por Alejandro II, cuando las clases dominantes dudaban entre mostrarse inflexibles con sus subordinados o acercarse al espíritu de los tiempos y dejarse ganar por la liberalidad, mientras los hasta entonces reprimidos se sentían igualmente desconcertados: en esas aguas turbulentas cada cual busca lograr su felicidad, mantener su orgullo y llevar sus proyectos a buen término.

También ‘El campesino Maréi’ es un hermoso ejemplo de esa preocupación de Dostoievski por el ser humano que mencionaba más arriba. Evocando la época que pasó en presidio, el autor construye un relato sobre cómo el recuerdo de un honrado campesino, con el que vivió una anécdota en su niñez, le ayuda a mirar con otros ojos a los fieros presidiarios, la mayoría de origen humilde, con los que ahora comparte suerte.

En resumen, los cuentos de Dostoeivski son una lectura necesaria por la lección sobre el ser humano que contienen. Una lección que se enmascara en algunas de las mejores páginas de la literatura universal gracias al talento de un autor que supo diseccionar el alma humana y retratarla bajo una cruda luz que resalta por igual lo luminoso y lo oscuro; un autor que además sabe señalarnos el origen de ese claroscuro en las vivencias cotidianas que nos atribulan, moldeándonos.

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6 Comentarios

  1. Estimados, aún cuando no he tenido la suerte de leer todos los cuentos de Dostoievski, sí terminé de leer cuatro de ellos (que aparecen en una versión de la editorial quadrata): El señor Projarchin, El Corazón Débil, Polzúnkov y El Cocodrilo.

    La verdad de las cosas es que creo que los cuatro deben estar en este volumen de Ciruela, pero quiero destacar lo hecho en «el cocodrilo».

    Simplemente notable. Me recordó mucho a «la granja de los animales» de Orwell, donde a través de una historia «aparentemente liviana» se deja entrever una crítica social muy interesante.

    «El Cocodrilo» deja una puerta abierta a la reflexión de cómo el punto de vista económico no sólo predomina, sino que distorsiona las importancias reales de las cosas. Dostoievski no pudo haber escrito (y predicho) de mejor manera una situación tan actual hoy por hoy, donde, lamentablemente, mientras haya dinero (u opción de ganarlo) TODO VALE.

    Saludos.

  2. Cuentos – Fiodor M. Dostoievski…

    En este volumen de Siruela se reúnen casi una veintena de los relatos del ruso, ordenándolos de manera cronológica, en un intento de abarcar la actividad literaria del autor desde sus comienzos hasta el inicio de “Los hermanos Karamázov“, que s…

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