El joven vendedor y el estilo de vida fluido – Fernando San Basilio

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El joven vendedor y el estilo de vida fluido - Fernando San BasilioA uno le llamaron la atención las dos primeras novelas de Fernando San Basilio. Lejos de la mediocridad de la narrativa en español contemporánea, tan preocupada por mirarse el ombligo y resultar cool, este autor mostraba (con limitaciones, sí, pero con honestidad) una realidad muy pedestre, muy cercana, poniendo un énfasis especial en la observación de unas rutinas que no por cotidianas dejan de ser importantes; así ocurría con el trabajo, las relaciones interpersonales, las expectativas de futuro o el concepto de éxito. San Basilio encaraba el análisis de esta realidad con humor, pero también con una sensatez inusitada: algo muy digno de agradecer en unos tiempos en los que el papel del escritor como «desvelador» de la realidad ha caído en el olvido.

El joven vendedor y el estilo de vida fluido, sin embargo, se aleja un tanto de esa tendencia y nos muestra a un narrador más consciente de sí. En esta ocasión, San Basilio ha optado por un lenguaje más florido, más «narrativo», con un discurso que, hacienda gala, eso sí, de su característico sentido del humor, se centra más en los aspectos estilísticos que en los temáticos. La novela cuenta las andanzas de Israel, un joven que trabaja en un gran establecimiento en el centro comercial de La Vaguada, durante 24 horas de un día cualquiera de su vida. Subyugado por un libro de autoayuda que cogió por error en la biblioteca, el vendedor afronta los acontecimientos que irá viviendo con una surrealista serenidad; a su alrededor también aparecerán otros personajes igualmente curiosos que tendrán cierta influencia sobre la visión del mundo que Israel se hace.

Aunque ambientada en localizaciones que el autor conoce bien, esta vez la novela se aleja de cualquier prurito de escarbar en la realidad para detenerse en la psicología de los protagonistas; parece que al autor le interesa más profundizar en la mente de Israel, jugar con sus ideas y su percepción del universo. En El joven vendedor y el estilo de vida fluido no hay rastro de denuncia, de retrato, de observación sagaz; si bien Israel es un personaje muy típico de San Basilio (joven, sin expectativas, inseguro), en este libro no hay peripecias que le involucren de manera directa con su entorno y, por tanto, que pongan de relieve las desigualdades o las injusticias. La andadura del protagonista por el centro comercial tiene algunos elementos que apuntan a la realidad más inmediata (su propia experiencia como vendedor, las condiciones de trabajo de algunos personajes secundarios…), pero en general la narración tiende a penetrar en la idiosincrasia de Israel: a través un narrador omnisciente e irónico, iremos siendo testigos de la perplejidad del joven ante un mundo (La Vaguada, pero también todo lo exterior) que trata de aprehender, pero que inevitablemente se le escapa.

Israel es un personaje perdido y perdedor: un arquetipo del hombre actual, indefenso ante un mundo comercializado que le enguye y le zarandea, convirtiéndole en simple consumidor. En ese sentido, el acierto de San Basilio es presentar a su protagonista con ingenio a través de una narración plagada de ironía, guiños y absurdos. No obstante, la novela pierde interés justamente por ese tratamiento: en sus otros libros ese humor actuaba como vehículo de denuncia, proporcionando a dosis iguales diversión e ideas; en esta novela el humor no aporta nada relevante, con lo que la ironía se pierde. El estilo, como decía, parece más maduro; sin embargo, el fondo del libro, su verdadero interés, queda subsumido en unas peripecias cuyo sentido del absurdo no llega a conmover al lector.

El joven vendedor y el estilo de vida fluido es una novela amable y simpática, pero nada más. Queda lejos la pulsión social de otros textos del autor y se enmarca más en una corriente esteticista que no aporta nada a la visión del mundo que podamos tener. En otras palabras: un libro irrelevante.

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2 Comentarios

  1. A mí me parece la mejor novela de San Basilio, aunque es cierto que puede parecer densa y esteticista, pero la denuncia sigue presente en cada frase «tonta», triste y deprimente. Me parece una obra engañosamente superficial, como las de Mercedes Cebrián y Carlos Pardo.

  2. Iba a leerlo. Ahora me lo pensaré, pues aprecio bastante la visión crítica de este blog. De todos modos, creo que lo mejor de la literatura joven e innovadora en español sigue estando hoy en el género breve, y menos en la novela.
    Un saludo y enhorabuena por el blog.

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