Nido de nobles – Iván S. Turguénev

0
1797

Nido de nobles - Iván S. TurguénevHace no mucho comentamos Rudin y hablamos sobre la facilidad de Turguénev para crear ambientes y situar a sus personajes dentro de determinados entornos. En Nido de nobles esa capacidad del autor ruso alcanza un nivel incluso mayor, ya que la novela se mueve en un terreno vaporoso y sutil en el que importa menos la discusión o las relaciones que el retrato mesurado de unos caracteres concretos. Tanto el protagonista como los personajes secundarios permanecen en una bruma de irrealidad, de inconcreción, que por una parte les convierte en arquetipos de comportamiento, pero por otra les resta humanidad.

La novela gira en torno a Lavretski, un terrateniente ruso cuya férrea y estricta educación ha marcado su vida de manera indeleble. Tras un matrimonio fracasado y un periplo por Europa occidental, el protagonista regresa a su hacienda natal y se relaciona de nueva con la familia de una prima que habita en las cercanías. El trato con unos y con otros, y especialmente con Liza, la hija de su familiar, convertida en una encantadora y recatada joven, enfrentarán a Lavretski con los demonios de su personalidad.

Como decía, Nido de nobles es una obra parsimoniosa y morigerada, que se centra más en crear una atmósfera concreta que en definir a los personajes o recrear (y resolver) situaciones de conflicto. En este caso, Turguénev parece enfocar su mirada en la falta de carácter, o de resolución, de sus protagonistas. Tanto Lavretski como Liza (cada uno con sus peculiaridades) son seres que creen tener unas convicciones firmas y unas ideas claras: sus alegatos entre ellos o con otros personajes así lo demuestran. La religiosidad de la muchacha, por ejemplo, se convierte en un pilar al que aferrarse cuando los acontecimientos se compliquen y se vea obligada a tomar decisiones importantes para su futuro. El estoicismo del protagonista de la novela, por su parte, hace que se piense invulnerable a las fluctuaciones del alma y el corazón.
En ambos casos el lector asiste al desmoronamiento de sus certidumbres, mejor o peor aceptado. Y eso es lo que el autor parece intentar mostrar por encima de conflictos, situaciones o desgracias: los ideales o las buenas intenciones no sirven de ayuda cuando de la vida real se trata, cuando hay que aplicarlos en los casos concretos en los que se creía que podrían dar fruto.

Lavretski es al arquetipo de ese personaje cuyas ideas chocan de plano con sus actuaciones. En algunas ocasiones su falta de capacidad le impide arreglar alguna situación; en otras, el choque entre lo «ideal» y lo «real» le muestra la imposibilidad del cambio. En cualquier caso, Turguénev pone de relieve con su habitual maestría para la descripción el conflicto que surge cuando el idealismo ciega al hombre hasta el punto de convertirlo en un mero títere.

Precisamente esa falta de motivaciones en los personajes lastra la novela de forma terrible. Es indudable la habilidad como escritor del ruso, ya que algunos pasajes del libro son conmovedores; sin embargo, la trama no alcanza en ningún momento un clímax que emocione al lector, que le sumerja de veras en la historia. La morosidad con la que se despliegan descripciones y situaciones no es un demérito en sí misma, pero al sumarse al retrato de unos personajes sin alma, con muy poca entidad, se torna un lastre importante para la lectura.

En el lado positivo, por curioso que parezca, se puede mencionar el tono melancólico que se desprende, justamente, de este hecho. La novela avanza con un ritmo tranquilo, lo cual crea una atmósfera de languidez que se transmite de manera sutil y que «contamina» cada página cuanto más se avanza en la lectura. Si bien el tono general es lento, ese resabio de tristeza se alcanza en la segunda mitad y deja un poso de amargura muy trabajado.

En general se puede afirmar que Nido de nobles es una novela estéticamente impecable, con momentos de honda emoción, pero de una factura defectuosa en su conjunto. Una obra con personajes poco dibujados y con situaciones que se podrían haber aprovechado mucho más para conformar una trama rica y honda. Una obra menor, sin duda, dentro de la trayectoria de Iván Turguénev.

Más de Iván Turguéniev:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here