Guerra y paz - Lev Tolstói¿Puedo decir una vez más que es necesario e imprescindible leer a los rusos? No sé cuántas veces he escrito esta misma frase en otros comentarios a otras lecturas, pero no me cansaré jamás de repetirla. Y es que con cada nueva lectura de uno de los clásicos rusos, Chéjov, Dostoievski, Gógol, Tolstói… más patente me resulta el hecho de que la literatura de estos autores es insuperable.

Guerra y paz (1869), del ínclito Lev N. Tolstói, es un clásico de la literatura universal cuya lectura no defrauda y cuya fama hace justo honor a su grandeza. Sumergirse en su lectura es sumergirse hasta el cuello en un delicioso baño de excelente literatura. Las mil historias que se desarrollan en sus páginas, la hondura de los planteamientos morales o sociales que se plantean, embargan al lector, lo elevan en un torbellino que sólo lo devuelve al suelo al concluir la última página. Es uno de esos libros que, al terminarlos, provocan deseos de abandonar la vida de lector, pues ya nada estará a la altura de lo que acabamos de leer.

Guerra y paz narra las vidas y vicisitudes de los componentes de varias familias aristocráticas rusas entre 1805 y 1815, durante las guerras napoleónicas. El libro alterna la descripción de la brillante pero tal vez vacía vida de la aristocracia moscovita y peterburguesa: las cenas, los bailes, las partidas de caza, con la dura pero feliz vida en el frente, con precisas descripciones de las batallas de Austerlitz y Borodinó.

Pero naturalmente, la novela va más allá de la mera descripción costumbrista y brillan en ella las disquisiciones morales, a veces puestas en labios de los personajes, a veces en boca del propio autor. Agrada la mezcla acertada de cierto pesimismo que transpiran los personajes, que se muestran insatisfechos, desilusionados, incluso cínicos; con la idea de que a pesar de todo, la esperanza subsiste y el hombre jamás se puede librar de ella, pues siempre, entre las ruinas de sus ilusiones, encuentra los materiales con los que construir ilusiones nuevas.

Lo grandioso, en mi opinión, de los rusos, es la absoluta sencillez con la que saben reflejar la esencia del hombre, con todo lo bueno y malo que en nosotros hay. De tal manera que cualquier lector que se acerque a su obra puede comprender y reconocerse.

Resalta en esta obra el marcado carácter antibelicista de la misma. Tolstói conoció de primera mano las miserias de la guerra y tanto en Guerra y paz como en otras obras, plasmó la idea de lo atroz de enfrentar hombres contra hombres en aras de unas ideas que ni sus propios promotores alcanzan a comprender. En la novela, Tolstói promulga la idea de que toda la historia de la humanidad es fruto del más puro azar. Las grandes batallas que el autor describe son igualmente fruto del azar y su explicación sólo puede ser dada a posteriori, a la luz de los acontecimientos ya acaecidos. Entonces es cuando los generales y próceres de la patria arriman el ascua a su sardina para dejar constancia de su saber hacer y conseguir medallas y méritos. Para Tolstói, los verdaderos héroes de toda guerra son los soldados anónimos que pusieron sus vidas en manos de la fortuna para el desarrollo del acontecer histórico, que sangraron, sudaron y temblaron, pero de cuyos esfuerzos la Historia no tomará constancia.

No quiero cerrar esta ya larga reseña sin dejar constancia de la pésima traducción de Mondadori, a cargo de Gala Arias Rubio, y de la necesidad de que ésta y otras editoriales cuiden más sus ediciones. Permitidme que usurpe el papel del Consumidor Irritado, para decir indignada que no está de más pagar a un corrector de estilo y a otro ortotipográfico que pulan los textos, de manera que éstos no sean una ofensa para el lector. Más aun cuando no es esta una edición de bolsillo, antes al contrario, por lo que creo que un poquito de calidad es perfectamente exigible.

Leed Guerra y paz. Pero buscad una edición que no sea la de Mondadori, pues la pésima traducción hace que se pierda mucha de la belleza de sus páginas.

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