Las mejores lecturas de 2015 en solodelibros

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Un año más queremos compartir una lista de las que consideramos las mejores lecturas del año.

  1. La solitaria pasión de Judith Hearne, de Brian Moore.
  2. El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
  3. Mujeres, salud y poder, de Carme Valls-Llobet.
  4. La saga/fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester.
  5. Heike Monogatari.
  6. Un destripador de antaño y otros cuentos, de Emilia Pardo Bazán
  7. Mujeres sin pareja, de George Gissing
  8. El mono blanco, de John Galsworthy
  9. Los reconocimientos, de William Gaddis
  10. El espejismo de Dios, de Richard Dawkins
  11. Capitalismo canalla, de César Rendueles
  12. Pureza, de Jonathan Franzen

4 Comentarios

  1. Hace unos días, previendo la aparición de vuestro tradicional “hit parade” de los mejores libros del año, estuve haciendo un repaso a las lecturas del 2015 y, en general, debo decir que estos doce meses han sido algo variopintos. Como en cualquier botica ha habido de todo y en sus anaqueles, junto a grandes descubrimientos, se han amontonado también enormes chascos, los de aquellos libros que no deberían haberse cruzado jamás en mi camino… Me creo en la obligación de dar a conocer tanto unos como otros. Espero, con ello, no contravenir la filosofía de vuestra iniciativa. Sin más demora, ahí vamos:

    Mejores libros

    -“Los demonios”, de Heimito von Doderer. Dinámica y hermosa. Asusta por su complejidad y envergadura, – casi mil setecientas páginas -, pero es, aunque atípica, una excelente novela.
    -“At-Daván y otros relatos”, de Vladimir Korolenko. Confirmación de lo ya sabido: Korolenko es un gran escritor.
    -“La calavera del sultán Makawa”, de Rudolf Frank. A veces, lo profundo se disfraza y esconde en lo más sencillo. Este pequeño libro, que bien podría catalogarse por su concepción dentro del apartado de la literatura juvenil, es un claro ejemplo de ello.
    -“Tristana”, de Benito Pérez Galdós. Simplemente don Benito, con eso basta. Mejor no añadir nada más.
    -“Cuentos completos”, de Roald Dahl. Para mí, la gran sorpresa del año. Con una prosa directa, viva y corrosiva el autor consigue algo muy difícil, que resulte imposible despegarse de todos sus relatos. Un error dejarla pasar.
    -“Los siete ahorcados”, de Leonid Andreiev. Joya oculta que brilla con luz propia.
    -“Los demonios”, de Fiódor Dostoievski. Un gran clásico, de los mejores. La segunda lectura resulta aún más rica y placentera que la primera.
    -“Lejos del mundanal ruido”, de Thomas Hardy. Escritor que raramente defrauda. Uno de mis favoritos.
    -“Deshielo y ascensión”, de Álvaro Cortina Urdampilleta. Alejada de los estándares de la novela española actual. Extraña, original y diferente, cosas que se agradecen… y mucho.
    -“Los gozos y las sombras”, de Gonzalo Torrente Ballester. Clásico bastante arrumbado. La trilogía de la saga familiar de los Churruchao, relatada por la pluma del escritor gallego, merece nuestra atención.

    N.B. La aparición de demonios, ahorcados y calaveras en los títulos es puramente casual. No ir más allá pues, en busca de oscuras interpretaciones.

    Peores libros

    -“Ferry de octubre a Gabriola”, de Malcolm Lowry. Libro póstumo que se podrían haber ahorrado. Nunca una mudanza de casa dio para tanto.
    -“Ángulo de reposo”, de Wallace Stegner. Un ejemplo más de la impostura de algunos Pulitzer. Me recordó a otro gran fiasco, galardonado también pocos años antes: “El reparador”, de Bernard Malamud.
    -“Los papeles de Mudfog”, de Charles Dickens. Aún y a pesar de Dickens, un monumento al sinsentido.
    -“Una casa para el señor Biswas”, de V.S. Naipaul. De nuevo nos topamos con el tema inmobiliario. Si Lowry se conformaba con un traslado, Naipaul opta por la vertiente constructora. ¿Con obras así se puede cimentar un Nobel?

    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

    • Estimado Justo,

      como el título de la entrada especifica, la lista recoge las que consideramos las mejores lecturas (que no libros) de este 2015 que acaba.

      Por supuesto se trata de una lista arbitraria, puesto que reúne aquellas lecturas que más nos han gustado tanto al señor Molina como a mí. Por tanto, nuestro gusto no tiene por qué coincidir con el de nadie más.

      Un saludo.

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