Un hombre astuto – Robertson Davies

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Un hombre astuto - Robertson Davies

Un hombre astuto es la última novela escrita por Robertson Davies, quedando así incompleta la última de sus trilogías, la Trilogía de Toronto; como en el resto de ellas, la coherencia entre las tres novelas (dos, en este caso) es lo de menos, ya que cada libro constituye un todo independiente: solo algunos personajes sirven como lazo entre unos textos y otros. Así mismo, y como en otras obras, la maestría de su autor estriba en utilizar un detalle de poca importancia como punto de partida para una historia que, con un estilo convencional, refleja la humanidad de los protagonistas de una forma que deviene universal: los personajes de Davies son cercanos, complejos, inteligentes y, aunque suene redundante, humanos.

Este es un punto importante, puesto que casi todas las historias del autor canadiense se centran en una trama sencilla: normalmente, un seguimiento de la vida de un protagonista central a lo largo de algunos años. En el caso de Un hombre astuto ese personaje es Jonathan Hullah, un reputado doctor, padrino del protagonista del primer libro de la trilogía (Asesinato y ánimas en pena), que rememora su existencia a raíz de la publicación de un artículo de periódico. El detonante para ello es la muerte de un sacerdote de una parroquia vecina a su consulta, lo cual dará lugar a una investigación que llevará a Hullah a recordar su relación con antiguos compañeros de colegio, con sus padres, con su amante y con sus extrañas caseras. Gracias al diario que el doctor comienza para aclarar sus recuerdos y ofrecer una historia coherente, sabremos de su relación con sus pacientes, de su formación adolescente con dos amigos que llegarán a convertirse en competidores o de su compromiso con una visión humanista de la medicina.

Si algo destaca en la narrativa de Robertson Davies es su inteligencia: sus personajes ponen en palabras ideas, teorías, historias y pensamientos que retan al lector; en todo momento ofrecen información que debemos valorar o contrastar. Detrás de cada historia hay un atisbo de filosofía: no de una forma sentenciosa, sino dialogante, interrogativa, seductora. Las tramas de Davies invitan a pensar sobre lo que se cuenta, a reflexionar; en todo momento el lector debe tener una actitud participativa, poniendo en cuestión los hechos que se narran y pasando por un tamiz crítico las afirmaciones que se hacen.

Jonathan Hullah es un personaje inteligente, irónico y juicioso. A lo largo de la novela veremos cómo se forma su personalidad, cómo,se desarrollan sus gustos y cómo cambia su percepción del mundo; pero también seremos testigos de sus debilidades, o de sus prejuicios. Davies no ofrece esta información de manera directa u obvia, pero espera del lector que perciba tanto las contradicciones como las virtudes del personaje. De ahí que la obra requiera de una participación activa por nuestra parte: la inteligencia de los personajes es inquisitiva, de manera que el lector debe involucrarse en los hechos, bien sea dudando, aprendiendo o preguntando.

La narración de Jonathan mostrará la relación que puede llegar a establecerse entre ciencia, religión y arte; una relación fructífera, pero compleja. Su pasión por la medicina trascenderá el mero estudio para convertirse en una búsqueda psicológica de los males que aquejan a sus paciente: más allá de las dolencias físicas, Hullah cree que las vivencias y carácter de las personas «moldean» su historial médico. Sin caer en misticismos ni supercherías, Davies ofrece una visión de la medicina basada en la empatía, la inteligencia y la pasión por las artes; una visión curiosa, pero que incita al lector a especular sobre sus particularidades y ofrece una mirada humanista acerca de la preocupación por los demás, por los cuidados a nuestros semejantes y, en general, por el respeto hacia la especie humana.

Como en todos sus libros, Robertson Davies consiguió con Un hombre astuto representar una historia repleta de ingenio, sabiduría y conocimiento, siempre de forma amena y respetando la inteligencia del lector. Lo habré dicho en todas las reseñas del autor, pero me repetiré: si no han tenido la oportunidad de leer a Robertson Davies, enmienden ese error ahora mismo. No se van a arrepentir.

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1 Comentario

  1. El comentario me hace pensar que estamos ante un buen autor y un buen libro. Lamento que no se digan algunos datos de interés: no se habla de páginas, fecha original de impresión e incluso precio y posibilidad de conseguirlo usado.Me parece que estis datis harían todo más interesante. Disculpen, Atte. alejandro.

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